El Guernica para nuestro tiempo
El Museo Reina Sofía nos ofrece la exposición Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica, que conmemora las ocho décadas de existencia de la obra, para muchos, emblemática del pintor español. Como muchas otras de sus obras, el Guernica pone en evidencia una de ...
El Museo Reina Sofía nos ofrece la exposición Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica, que conmemora las ocho décadas de existencia de la obra, para muchos, emblemática del pintor español. Como muchas otras de sus obras, el Guernica pone en evidencia una de las tantas obsesiones del genial Pablo. En alguna parte, el artista narra que siendo un niño husmea debajo de la mesa familiar y se le aparecen las piernas de una de sus tías, “monstruosamente hinchadas”, para fascinarlo desde entonces con la deformidad, determinando así su peculiar manera de plasmar la figura humana.
El Guernica fue una obra pintada en apenas siete agotadoras semanas a solicitud del gobierno republicano español en 1937, para la Exposición Internacional de 1937, en París, y que plasma el bombardeo abusivo, vergonzoso, que Francisco Franco ordenó sobre la ciudad del mismo nombre en abril de ese mismo año, hace 80 años. Más bien tibio Picasso para las filiaciones ideológicas, en principio asegura que no cobrará por su trabajo, aunque al concluirlo recibirá una suma más que justa por él. Es de sobra conocido, tal vez la más famosa de muchas anécdotas sobre el Guernica: el diálogo que tiene lugar en París en tiempos de la ocupación del ejército nazi en esta ciudad. Otto Abetz, embajador del Tercer Reich en Francia, mira fijamente el cuadro, con aire de repugnancia. Picasso lo observa desde un rincón. Abetz pregunta: “¿Usted hizo esto?”. “No”, le responde el pintor, “lo hicieron ustedes”. La que sigue es menos conocida, pero esencial para entender al artista, según yo. Picasso pintó el cuadro cuando estaba casado con Olga Khokhlova, a la vez que sostenía una relación sentimental con la artista francesa Dora Maar y esperaba un hijo de una tercera mujer. Cada una de estas mujeres aparece representada en el lienzo.
¿Cubismo, expresionismo, surrealismo? Las tres modalidades estéticas componen la obra en blanco y negro que consigue, mediante figuras únicas, su propósito de plasmar monstruosidad y sufrimiento. Las objeciones históricas al cuadro pueden resultar curiosas también: que en él no queda constancia del ejército agresor, o que la obra no expresa la filiación ideológica y política de quienes la ordenaron y costearon. Más allá de ellas, Picasso dejó testimonio de un baño de sangre padecido por la población civil, inerme, completamente desprotegida y tomada por sorpresa. Casualties, casualidades de guerra, víctimas civiles o colaterales, son algunas de las expresiones que se emplean hoy día para referirse a sucesos así. Es posible que justo ahí radiquen la actualidad del cuadro y su vigencia estética. Vámonos de la guerra civil española de entonces a nuestra guerra mexicana en el presente siglo, civil también. La nuestra fue declarada contra el narcotráfico, apenas arrancando la presidencia de Felipe Calderón. La declaración fue echada para atrás —su absoluta impertinencia histórica no era para menos— por un gobernante que de repente la supo impopular. La guerra arrancó de todos modos, y si para ello nos atenemos a determinados criterios, continúa. ¿“Casualidades” o víctimas civiles? Literalmente incontables, muchas más, eso sí, que las del bombardeo a Guernica, ciudad pequeña que hasta hoy rebasa apenas las 15 mil personas. Dos ejércitos: el mexicano que jamás debió usarse para combatir grupos criminales, tarea de instituciones de naturaleza diferente, y el de las bandas de criminales a las que con la guerra se concedió carácter de ejército. ¿Importa eso? Mucho, muchísimo. Al presidente colombiano, Santos, le permitió firmar un tratado de paz con criminales, pasando así por alto su responsabilidad en el asesinato de civiles durante décadas. Santos, a cambio, se ganó el Nobel de la Paz. Nosotros, latinoamericanos, no debiéramos quitarle la vista al Guernica, cuyo mensaje no parece haber servido para nada hasta hoy.
Twitter: @obenassinif
