Las mujeres también golean
El primer Mundial de Futbol varonil fue celebrado en Uruguay, en 1930, y tuvieron que pasar 61 años para que, en 1991, en la República Popular China se jugara la Primera Copa Femenina de Futbol
Por Catalina Monreal
El futbol es, sin lugar a duda, el deporte más popular del planeta, la mitad de la población total es aficionada; además de ser generador de enormes ganancias. Sin embargo, también en este deporte se vive la desigualdad entre hombres y mujeres.
Por ejemplo, el primer Mundial de Futbol varonil fue celebrado en Uruguay, en 1930, y tuvieron que pasar 61 años para que, en 1991, en la República Popular China se jugara la Primera Copa Femenina de Futbol.
Asimismo, en 2018, la revista France Football entregó el primer Balón de Oro Femenil de la historia, en contraste a la primera entrega del Balón de Oro masculino, que se realizó en 1956.
El Balón de Oro fue entregado a la delantera noruega Ada Hegerberg, jugadora del Olympique-Lyon. Al recibir el premio, Ada, quien anotó 31 goles en 29 partidos y sumó más de 100 anotaciones para su equipo en sólo 82 juegos, reconoció la importancia de contar con una categoría femenina del Balón de Oro, pues representa un avance significativo para todas las mujeres, especialmente las deportistas.
Sin embargo, las hazañas de la delantera noruega no se quedan sólo en el terreno de juego, en 2017, Ada alzó la voz y anunció que no acudiría al Mundial de Futbol Femenino de 2019 si no se otorgaban las mismas condiciones a las mujeres futbolistas que a la selección noruega masculina.
Fue entonces cuando la Federación Noruega y el Sindicato de Futbolistas firmaron un convenio de igualdad salarial entre hombres y mujeres.
Sin embargo, la goleadora, cuando hablaba de igualdad para las jugadoras noruegas, no sólo se refería a los salarios, también pedía mejores instalaciones, mejores planes de desarrollo y gozar de las mismas comodidades en las concentraciones, como sus compañeros futbolistas, petición que no fue otorgada por la Federación Noruega.
Por lo tanto, Hegerberg decidió renunciar al sueño más anhelado de toda y todo futbolista, representar a su país en la justa más importante a escala global.
La razón, la falta de igualdad entre hombres y mujeres.
Ada destacó: “El futbol es el deporte más importante de Noruega para las niñas y lo ha sido durante años, pero las chicas no tienen las mismas oportunidades que los chicos”.
De acuerdo con un estudio elaborado por FIFPro, el Sindicato Internacional de Futbolistas, el 49% de las mujeres no cobra por jugar y el 87% finalizará su carrera deportiva antes de cumplir 25 años por la poca o nula remuneración económica que perciben.
De acuerdo con la revista Forbes, Cristiano Ronaldo fue el deportista que mayores ingresos tuvo en 2017, con 93 millones de dólares. No obstante, la única mujer de la lista, la tenista Serena Williams, ocupó el lugar 51, con 27 millones.
En México, la brecha salarial es abismal: la mejor futbolista gana un estimado de mil 600 dólares mensuales, lo que equivale a una décima parte del mejor sueldo masculino.
¿Cuántas Adas existen no solamente en el mundo del deporte, sino en otros ámbitos como el artístico, el político, el cultural, el empresarial? ¿Cuántas Adas coartan sus sueños al no tener las mismas oportunidades que sus colegas varones? ¿Cuántas Adas se enfrentan al techo de cristal o al suelo pegajoso y enfrentan obstáculos invisibilizados? ¿Cuántas Adas más tendrán que sacrificar sus sueños por el logro de la igualdad?
Los esfuerzos han sido insuficientes. La desigualdad entre hombres y mujeres persiste en todos los ámbitos.
Sin embargo, me quedo con la frase de Ada para las niñas del mundo: “Crean en ustedes y no paren nunca”.
Seguiremos luchando, insistiendo e insistiendo hasta que el sexo o el género no sea determinante para tener más y mejores oportunidades.
