Invierno europeo
PorFadlala AkabaniSecretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México Enfrentamos tiempos cada vez más convulsos y la velocidad con la que suceden los eventos se incrementa vertiginosamente, configurando en tan sólo días o semanas cambios políticos y ...
Por Fadlala Akabani
Secretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México
Enfrentamos tiempos cada vez más convulsos y la velocidad con la que suceden los eventos se incrementa vertiginosamente, configurando en tan sólo días o semanas cambios políticos y sociales que antes requerían años, incluso décadas. En algunos países, la crisis económica y escasez energética comienzan producir interrupciones del suministro eléctrico imposibilitando a la población acceder a diésel y gasolina. En Sri Lanka, en menos de una semana, la residencia presidencial fue tomada por asalto por una multitud enardecida y depuesto el presidente Gotabaya Rajapaksa, instaurando un escenario político aún más complejo de cara a la renegociación de un paquete de rescate económico del FMI.
Autoconsideradas democracias ejemplares, algunas de las monarquías más longevas en el mundo parecen tambalear ante la inestabilidad agudizada las últimas semanas con eventos no previstos; protestas de campesinos en Países Bajos, racionamiento energético, vuelta al carbón y reconsideración del uso de centrales nucleares en Alemania, las anunciadas, y aún no consumadas, renuncias de Boris Johnson, y del primer ministro italiano, Mario Draghi, así como el lamentable atentado contra el exprimer ministro de Japón, Shinzo Abe, que le arrancó la vida.
Consciente de lo probable que es enfrentar un duro invierno, ante la posibilidad de la interrupción del suministro de gas ruso en octubre, la Comisión Europea llama desde Bruselas a toda la Unión Europea a ahorrar energía desde ahora, convocándoles a priorizar industrias y servicios indispensables sobre los que no lo son y poner un tope de 25 grados al aire acondicionado y otro a la calefacción de 19 grados en casas y edificios públicos, respectivamente. Por lo pronto, ahorrar energía y gas se vuelve una tarea apremiante en Europa pues, de acuerdo con la propia UE, la eventual interrupción del suministro de gas ruso, pondría en nivel de emergencia a varios de sus Estados miembros y provocaría una recesión económica en el bloque. Hasta ahora, la convocatoria de ahorro es sólo eso, una convocatoria con incentivos para las empresas, en el mejor de los casos; sin embargo, desde Bruselas ya se gestiona la potestad de expedir decretos obligatorios para el racionamiento del gas.
Los problemas en Europa no se reducen a la complejidad diplomática que implica la guerra en las más altas esferas políticas, el plano económico se abre como otro frente peligroso para mantener la gobernabilidad. En este sentido, podemos entender la preocupación de las autoridades de la unión, como de los gobiernos de cada país ante la inédita caída del euro, por debajo del dólar (0.9998 USD) el 13 de julio y lo situó en paridad unitaria con el dólar al día siguiente. Un dato que debemos considerar es que la última vez que la moneda común de la Unión Europea cotizó por debajo del dólar fue en julio de 2001, cuando alcanzó su mínimo histórico, 0.8380 USD. Las preocupaciones del mercado común europeo sobre una posible recesión impulsan la depreciación del euro, que acumula una pérdida del 15% del valor en lo que va del año; situación que ha encendido las alertas del Banco Central Europeo, que tiene un creciente interés por mantener el valor de la moneda común, según sus propias estimaciones la pérdida de cada punto porcentual en su cotización puede representar un incremento de hasta 0.25% en el mediano plazo.
En síntesis, podemos decir que la situación en Europa es el ineludible colofón de haber supeditado sus propios intereses nacionales y los de sus pueblos en favor de la agenda expansionista de la OTAN, o en palabras llanas, ceder a Washington gran parte de todo el poder político condensado en Bruselas. Los gobiernos europeos parecen perder a ratos la gobernabilidad en sus países, cediendo su soberanía al ser obligados a enfrentarse no a un socio comercial, sino a su principal proveedor de petróleo y gas, elementos indispensables para el desarrollo económico actual. El modelo económico y político europeo comienza a exhibir las falencias estructurales de subordinarse ante la beligerancia imperialista que se reinstaló en Washington en enero de 2021. Protestas e inestabilidad política por los mismos motivos, inflación y escasez energética, comienzan a aparecer en algunos países de América Latina, que no suelen ser la comidilla de los medios, ya que representan el decadente resquicio de la política neoliberal en el continente, como Ecuador y Panamá.
En nuestro país tenemos un escenario distinto, y no es obra de la casualidad, se debe gracias al viraje que representó la instrumentación de una política soberana, instrucción del Poder Ejecutivo en base a sus facultades y con apego a la Constitución mexicana, y articulada por la 4T, que podemos condensar en políticas concretas. En Países Bajos se está castigando a los campesinos y pequeños productores agropecuarios, obligándoles a cerrar sus granjas debido a “las emisiones de nitrógeno de las vacas”, en medio de los niveles inflacionarios récord en alimentos dentro de la UE y la ya advertida, por la ONU, probable catástrofe alimentaria mundial en 2023. En cambio, el gobierno de México invertirá 500 millones de dólares en plantas de fertilizantes para elevar la capacidad de producción diaria de 900 a 2,500 toneladas, con las que serán apoyados hasta 2 millones de campesinos que las usarán en 30 mil hectáreas para el cultivo de frijol y maíz.
A diferencia del euro y muchas otras monedas en el mundo, el peso mexicano ha mantenido una estabilidad inédita; en tres años y medio del gobierno de López Obrador respecto al dólar, el peso mexicano no sólo no ha perdido valor, sino que se ha apreciado un 3.5 por ciento. Respecto a otras divisas importantes, se ha apreciado 10% respecto al euro y la libra (Reino Unido) y 15% respecto al yen japonés. Por si fuera poco, la política energética de México es contraria a la de la UE, que impuso sanciones que imposibilitan el comercio entre Rusia y Europa para terminar comprando menos gas por más euros a EU. México en cambio, le compró a EU una refinería en Texas: Pemex reportó un incremento del 18.4% en la producción diaria nacional de barriles de petróleo que alcanzó los 932 mil barriles. El país está cada vez más cerca de la soberanía y más lejos de la dependencia energética y la subordinación política que implica.
