Guerra de Ucrania: crisis de refugiados

Este éxodo es el más rápido desde la Segunda Guerra Mundial.

Por Yoanna Shubich Green*

Desde que inició la guerra entre Ucrania y Rusia, en febrero pasado, más de 4 millones de personas han tenido que huir de Ucrania, principalmente mujeres, niños y adultos mayores, ya que los varones menores de 60 años deben quedarse para defender al país, según datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Este éxodo es el más rápido desde la Segunda Guerra Mundial, lo que representa un gran reto para Europa y la comunidad internacional, debido a las consecuencias económicas, políticas y sociales de esta ola migratoria.

Se estima en más de 6.5 millones los desplazados internos, quienes han abandonado sus hogares en Ucrania, en algún momento del conflicto iniciado hace casi ocho años, pero no han salido del país y necesitan ayuda humanitaria, y unos 13 millones están atrapados en áreas afectadas a causa de las hostilidades y no pueden escapar debido a la destrucción de la infraestructura para desplazarse. Cabe recordar que la población de Ucrania es de 44 millones de personas.

Más de la mitad se han refugiado en Polonia, que ha recibido a más de 2 millones 451 mil 342 damnificados; por su parte, Rumania ha acogido a 635 mil 816 personas; Moldavia a 394 mil 740; Hungría a 390 mil 302; Eslovaquia a 301 mil 405 y Rusia a 350 mil 632 personas, donde organizaciones de derechos humanos han denunciado que miles de ucranianos han sido “transferidos forzosamente” a Rusia en las últimas semanas. Además, 15 mil 281 refugiados han arribado a Bielorrusia, aliado clave de Moscú.

La ACNUR está colaborando con autoridades, agencias de la ONU, grupos comunitarios de personas desplazadas y socios para brindar asistencia humanitaria y está presente sobre el terreno en Ucrania y en los países vecinos para proteger y asistir a los damnificados que se han visto forzados a huir.

La Unión Europea (UE) activó por primera vez la Directiva de Protección Temporal, creada desde 2001, a ciudadanos ucranianos para agilizar el proceso de asilo y busca distribuir la carga migratoria de manera equitativa entre los diferentes países de la UE.

Esta directiva otorga protección en la forma de permisos de residencia temporales, e incluirá el derecho para residir en la UE, acceso al empleo, a la vivienda, a la asistencia social y médica, y el acceso al sistema educativo, situación que no se dio con la crisis de refugiados sirios de 2015 y otros grupos al emigrar a Europa.

Dicha migración podrá ser una oportunidad o un desafío para Europa, ya que, según estimaciones, para satisfacer todas las necesidades de éstos, el éxodo ucraniano costará 30 mil millones de euros a los países de acogida en 2022 y debe ser compartido por todas las naciones de la UE en un contexto de alta inflación y alza en el precio de los energéticos, por lo que las economías deben mantener su crecimiento para solventar el gasto.

Por otro lado, los ucranianos están mejor calificados que los sirios para insertarse en el mercado laboral y así compensar el envejecimiento de la población europea.

El éxito dependerá del tiempo de duración de la guerra, las políticas de recepción e integración, ya que, de lo contrario, ante las presiones económicas, es fácil culpar a los extranjeros lo que los partidos de derecha y populistas capitalizarán, situando a Europa en un reto.

 

                *Coordinadora académica

                de la Facultad de Estudios Globales

                de la Universidad Anáhuac México

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