Entre América Latina y Estados Unidos
Si nos vamos a comparar, hagámoslo con quienes son mejores que nosotros. No veo que haya olas de migración de haitianos, centroamericanos y venezolanos tratando de llegar a Cuba buscando “el sueño cubano”.
Por Carlos Kenny Espinosa Dondé
Durante los festejos del aniversario de la Independencia de México causó controversia que el orador invitado fuera el presidente cubano Miguel Díaz-Canel. Resulta irónico que el líder de un país con un solo partido, sin elecciones democráticas y un probado récord de persecuciones políticas, pronuncie un discurso hablando de libertad en este contexto. El Presidente de México pidió al gobierno de Biden, eso sí, respetuosamente, que termine el bloqueo de Estados Unidos a la isla (aunque el bloqueo terminó cuando se desactivó la crisis de los misiles en los 60), además dijo que “ningún Estado tiene derecho a someter a otro pueblo, a otro país". Al parecer, ese derecho lo tienen solamente los dictadores sobre su propia gente, mientras se perpetúan en el poder.
Un par de días después, durante la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), quedó patente la división que hay en la región: por un lado, el bloque populista/socialista/dictatorial, siempre liderado moralmente por Cuba y secundado por Nicaragua y Venezuela. Por otro lado, las democracias de libre mercado. Como en los viejos tiempos del priismo, México tratando de navegar entre ambos mundos, queriendo adoptar políticas populistas y adoctrinantes de los beneficios de la igualdad (pobreza) para todos (menos para los miembros del gobierno) y las mieles del capitalismo, encabezado por nuestro vecino del norte, que generan ingresos para el país gracias a la inyección de capital y la generación de fuentes de trabajo.
Es necesario para el beneficio del país y de América Latina que México tome las medidas para convertirse en un verdadero líder y socio comercial, no sólo de Canadá y Estados Unidos, sino también de Europa y el este de Asia. Es decir, que se legislen y apliquen leyes claras y coherentes para el desarrollo de negocios en nuestro país, se logre un ambiente de seguridad para los ciudadanos y un sistema judicial que garantice justicia para todos. Que impere el Estado de derecho.
¿Por qué privilegiar las relaciones con dictadores sobre las de nuestros principales socios comerciales? ¿Piensan que tener a la mitad de la población en la pobreza es la receta para perpetuarse en el poder o en su “filosofía” política? Si nos vamos a comparar, hagámoslo con quienes son mejores que nosotros. No veo que haya olas de migración de haitianos, centroamericanos y venezolanos tratando de llegar a Cuba buscando “el sueño cubano”.
Para un jefe de gobierno el mejor legado histórico es elevar el nivel de vida —economía, seguridad y educación— de sus gobernados. Es evidente que este gobierno no lo está logrando. Si la estrategia no está funcionando para los mexicanos, hay que cambiarla. En lugar de tratar de cuidar tanto su trabajo, los gobernantes deben hacer su trabajo.
No se le puede exigir a Estados Unidos que nos envíe vacunas y nos preste dinero mientras brindamos con los adversarios de nuestro vecino. La coherencia es invaluable en las relaciones internacionales y México carece de ella. Condenamos el trato a nuestros paisanos indocumentados, pero discriminamos y maltratamos a los migrantes de otros países en tránsito a Estados Unidos. ¡Pero en el informe presidencial se celebra el envío de remesas por parte de los mexicanos desplazados, como si fuera un logro del gobierno! Es decir, se le obliga a millones de mexicanos a emigrar, arriesgando su vida, sin la posibilidad de ver a sus familias, y en el proceso el Presidente se adjudica el “logro” que corresponde a quienes su gobierno y su país les fallaron.
Estados Unidos está a punto de aprobar un plan presupuestario de dos billones de dólares (trillones para los norteamericanos) para mejorar la infraestructura del país, el salario mínimo y las condiciones laborales, inyectar dinero a las tecnologías limpias y al sistema educativo (condonando los préstamos de estudiantes endeudados), así como inversiones en los sistemas de salud y en ciberseguridad. Este proceso requerirá mano de obra básica y calificada, así como empresas que lleven a cabo estos proyectos. México tiene la oportunidad histórica de tener acceso al mayor gasto gubernamental de los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Estaremos a la altura o seguiremos dando prioridad a dictadores que sólo nos utilizan en su lucha contra nuestro verdadero aliado?
