El turismo como sector prioritario

• Existe aún incertidumbre y no sabemos cuándo podremos salir de esta anormalidad o si será una situación que se volverá normal, al menos hasta que no se encuentreun tratamiento o una vacuna.

Por Eduardo Ramírez

El turismo, junto con los sectores manufacturero, construcción y el del petróleo, es de los más afectados por la parálisis a que nos ha llevado el covid-19. Aún existe incertidumbre y no sabemos cuándo podremos salir de esta anormalidad o si será una situación que se volverá normal, al menos hasta que no se encuentre un tratamiento o una vacuna.

La prioridad, que es una responsabilidad de todos, sigue siendo la contención de la pandemia y evitar más muertes. Pero salvaguardar la vida no debe significar que nos quedemos impávidos, viendo cómo se pierden los empleos y los medios de subsistencia para obtener lo mínimo indispensable para sobrevivir.

En el caso del turismo, es un sector que ocupa a más de cuatro millones de personas, principalmente jóvenes y mujeres; en 2019 aportó 8.7% del PIB, con 24 mil millones de dólares que gastaron los más de 44 millones de extranjeros que visitaron el país, lo que hace que esta actividad sea un eficaz aliado en el combate contra la pobreza, pues no sólo se trata de playas o grandes centros vacacionales, sino también de pequeños negocios comunales o de turismo sustentable.

Ante la emergencia sanitaria, y aunque la actividad se encuentra prácticamente parada, los empresarios turísticos, medianos y pequeños, han hecho un gran esfuerzo por mantener los empleos; muchos han dado muestras de solidaridad prestando sus instalaciones para hospedar a los médicos o facilitando sus unidades de transporte para trasladarlos a los hospitales. Ellos, el personal médico y enfermeros, merecen nuestro mayor respeto y reconocimiento.

Se prevé que la recesión económica será la más severa a la que se haya enfrentado el país y, sin embargo, el turismo no cuenta con el apoyo suficiente para evitar sufrir un gran impacto. Las empresas hoteleras, el transporte, restaurantes, actividades artesanales, recintos culturales y de diversión que se suman a este sector podrían quedarse sin ingresos para pagar luz, agua, impuestos federales y locales, pues las personas, aunque tengan deseos de viajar, tendrán que dar prioridad a otras cuestiones más básicas.

Es por eso que el sector requiere apoyo y medidas de mitigación, en este momento de crisis y en la fase cuando se levanten las restricciones. En este sentido, y por lo que se refiere a los instrumentos que pueden utilizarse para el fomento, el artículo 28 constitucional establece que se podrán otorgar subsidios a actividades cuando sean generales, de carácter temporal y no afecten sustancialmente las finanzas de la nación. Aclaro que también pueden ser estímulos fiscales, pues la jurisprudencia ha equiparado éstos con los subsidios.

Esos estímulos fiscales y subsidios podrían considerar, por un lado, que las empresas o las personas deduzcan sus viajes o paquetes vacacionales del pago del ISR o incentivar la entrega de vales de vacaciones u otros sistemas de ayudas para el personal, a fin de impulsar la demanda.

Y, por el otro lado, revisar los impuestos, tasas, gravámenes que afecten al turismo, al transporte y actividades conexas, a fin de proporcionarles liquidez. Millones de vidas dependen directa e indirectamente del turismo, no podemos dejarlos a la buena de Dios.

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