Educación para aprender a vivir sin violencia
Por Jesús Sesma* La Organización Mundial de la Salud define la violencia como “el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar ...
Por Jesús Sesma*
La Organización Mundial de la Salud define la violencia como “el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños sicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”.
Mucho se ha hablado durante los últimos años de esta violencia que lamentablemente las y los mexicanos padecemos día a día. La mayoría opina que, junto con la corrupción, es el principal problema que tenemos que resolver como país.
Esta violencia que se vive en las calles de nuestras colonias, pueblos y ciudades no es nueva, por el contrario, es una situación que ha ido creciendo desde hace muchos años, en unos lugares más que en otros, pero en todos los casos manteniéndonos en un estado de preocupación constante.
Pero la violencia no sólo se vive en las calles. Se da en muchos hogares, en muchas escuelas e, incluso, en los centros de trabajo y todos podemos ser víctima de ella: niñas, niños, adolescentes, hombres, mujeres, indígenas y adultos mayores, sólo por mencionar a algunos, corremos el mismo riesgo.
Esto quiere decir que la violencia no sólo es generada por la delincuencia, aunque sea su cara más visible. En realidad, la violencia la puede causar cualquier persona, porque en la mayoría de los casos no nos enseñan desde que somos niños a resolver nuestras diferencias y problemas por medios pacíficos.
Según el Inegi, 48% de los niños y las niñas de entre 12 y 17 años ha sido víctimas de delito o maltrato.
La misma fuente nos indica que en más del 22% de los hogares donde viven jóvenes de 12 a 29 años se grita o se insulta; y que 32% de los jóvenes que tienen entre 12 y 18 años manifestó haber sido víctimas de bullying.
Por su parte, de los más de 46 millones de mujeres de 15 años y más que hay en el país, 66% ha enfrentado violencia alguna vez en su vida, 43%, proveniente del esposo o la pareja. Todo ello sin dejar de mencionar las 8 mujeres que en promedio fueron asesinadas cada día en el 2016, cifra que también ha venido aumentando.
Y lo peor de todo es que esta situación de violencia se reproduce cada vez más en todos los sectores y ámbitos en los que nos desarrollamos cotidianamente.
Además, toda esta violencia también le genera el costo económico directo e indirecto al país. Sólo en el ámbito laboral, un informe de la Secretaría de Salud menciona cuestiones como los años de vida saludable que se pierden por haber adquirido una discapacidad o, incluso, el propio ausentismo a los centros de trabajo. Pero no sólo eso, también hace referencia a accidentes, enfermedades o la disminución de la creatividad y la productividad de las personas que viven en situaciones de violencia.
Esta triste realidad de violencia generalizada tiene que ver, desde luego, con varios factores, pero, entre ellos, el más importante, creo, es la educación.
Por ello, para ayudar a erradicar todo tipo de violencia, el Partido Verde ha propuesto que, principalmente en los niveles de educación básica, se imparta obligatoriamente una materia en la que se enseñe a prevenir e identificar la violencia. Es decir, más y mejor educación en la que se promuevan e inculquen valores éticos y sociales que nos enseñen a resolver nuestros conflictos de manera pacífica, con respeto y tolerancia para aprender a vivir sin violencia.
*Coordinador del GP del PVEM
en la Cámara de Diputados.
