¿Descentralización centralizada?
La disyuntiva tiene que ver con el grado de autonomía en la gestión. Y ésta, a su vez, se relaciona con el grado de participación
Por Santiago García Álvarez
¿Centralizar o descentralizar? Este debate tiene muchos años de antigüedad. Se presenta en distintos ámbitos: sector público, empresas, organizaciones sociales, etc. Es uno de los puntos críticos del diseño de un sistema de toma de decisiones. Cuando el poder de decisión se centra en un punto único de la estructura se habla de centralización. Si se divide en numerosas entidades hacemos referencia a la descentralización. El fondo detrás de esta decisión se refiere fundamentalmente a dos aspectos: cómo se distribuye la toma de decisiones y cómo se reparte el poder.
La disyuntiva centralización–descentralización tiene que ver con el grado de autonomía en la gestión. Y la autonomía, a su vez, se relaciona con el grado de participación.
Si el poder se logra distribuir entre los miembros de la organización, nos acercamos más al ideal democrático. Esto se consigue en mayor medida si el corazón de la empresa u organización reside en intangibles superiores como el conocimiento. Es el caso, por ejemplo, de los laboratorios de investigación, donde se trabaja en un esquema descentralizado, descansando en la experiencia y conocimiento de numerosos investigadores, más que en las decisiones de la cúpula. En este tipo de esquemas se impone la lógica de las llamadas meritocracias.
La burocracia tradicional reposa más bien en modelos centralizados. En cambio, las empresas orgánicas –muy propias de la actualidad— suelen operar con mecanismos descentralizados y flexibles.
Esta realidad no está exenta de interrogantes. ¿Qué está más centralizado? ¿Una empresa centralizada, cuyo poder de decisión está muy bien repartido entre las cabezas de área, o un sistema descentralizado, donde el jefe de cada división guarda todo el poder? Entre el blanco y el negro, los grises marcan muchas veces la pauta en las decisiones sobre la centralización.
En México, hemos estado históricamente más vinculados a modelos centralizados. Antes de la independencia, centralización de la corona española. Antes de la revolución, centralización del Presidente Díaz. Después de la revolución, centralización del modelo imperante del PRI.
Me parece, sin embargo, que en los últimos años hemos dado pasos importantes hacia el camino democrático, progresando en el proceso de descentralización.
¿Qué sucederá próximamente? Por una parte, se ha ido perfilando una tendencia a descentralizar, como en el caso de las secretarías de Estado llamadas en esta ocasión a dispersarse entre varios estados de la República. Por otra parte, todo indica que la gran mayoría de las decisiones importantes se adoptarán en forma centralizada, debido a la fuerza y carisma del Ejecutivo. Da la impresión, entonces, que vamos, como país, en camino de un esquema de descentralización centralizada.
¿Qué conviene más? La problemática de seguridad que envuelve al país parece necesitar, en algunos aspectos, de una estrategia centralizada y contundente. Por otra parte, las necesidades de desarrollo de distintas realidades geográficas y sociales del país reclaman, más bien, una estrategia descentralizada. Como se puede advertir, el problema es complejo.
En una democracia como la nuestra es deseable, en general, una tendencia a la descentralización. Una mayor repartición del poder, no sólo en los órganos de gobierno, sino también entre distintos agentes de la sociedad. Una cultura más meritocrática que burocrática en el acceso a las posiciones relevantes del país. Una lógica de escucha a quien más sabe y no tanto a quien más puede. Ahora que se está configurando la estrategia nacional, y que se está moldeando el sistema de toma de decisiones para los siguientes años, sería valioso que se cedan espacios a muchos jugadores sociales cuya fuerza no descansa en el poder, sino valores superiores como: el conocimiento, la cultura, la solidaridad y la rectitud de intención por hacer bien las cosas.
*Rector de la Universidad Panamericana, Campus México
