AMLO y la Guardia Nacional
Con la creación de la Guardia Nacional, lo que a continuación debe venir es un cambio en la formación de sus integrantes
Por Arturo Ávila Anaya*
El pasado domingo en el Campo Militar Número 1, ante 32 mil integrantes de las Fuerzas Armadas y 102 generales y altos mandos de la Marina, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador pidió unir fuerzas para acabar con la violencia y la inseguridad. Este es un hecho inédito, ya que es la primera ocasión en la historia del país que, sin asumir aún la titularidad del Ejecutivo, un presidente electo sostiene un encuentro con las Fuerzas Armadas.
En la reunión —acompañado de parte de los que serán los titulares de las dependencias encargadas de la seguridad—, el próximo presidente reafirmó la creación de la Guardia Nacional. Es una apuesta por las Fuerzas Armadas por encima de las instituciones civiles para enfrentar al crimen organizado. Y es que las corporaciones policiacas han fracasado en el tema de seguridad, además de tener la percepción de ser corruptas, incluso al interior de ellas.
Durante el 2017, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación Policial (ENECAP), se registró una tasa de mil 680 delitos por cada mil policías, y de éstos casi el 20% provino de sus compañeros o superiores. Lo anterior confirma el diagnóstico del estado en el que actualmente se encuentran las policías. El Plan de Paz y Seguridad diagnostica que las fuerzas policiacas tienen un “déficit de disciplina, capacitación y profesionalismo”, en contraparte, los mayores valores del Ejército y la Marina son el deber, la lealtad y la honestidad, y cuando se desobedecen son castigados severamente.
Con la creación de la Guardia Nacional, lo que a continuación debe venir es un cambio en la formación de sus integrantes, es decir, mayor preparación para proteger a la población, para disminuir la violencia con protocolos que respeten los derechos humanos y capacitación para el correcto uso de la fuerza, pero con la misma entrega y cumplimiento que ha caracterizado a las Fuerzas Armadas. La creación de la Guardia Nacional es una vuelta creativa al tema de seguridad, aunque no deja de ser una apuesta osada, pero el Ejército y la Marina son instituciones capacitadas para el reto, ya que han probado que cuando se les encomienda alguna labor, la cumplen a cabalidad.
Un aspecto importante es que la Sedena va a tener bajo su administración a la Guardia Nacional, sumándose a las dos ramas que ya tiene a su cargo —Ejército y Fuerza Aérea—. Reviste en importancia que se encuentre bajo su administración, ya que se ha probado que es una institución muy eficiente, pues hacen mucho con muy poco. Prueba de esto es el presupuesto que se les asignó en 2018 que fue del 0.38% del PIB nacional, cuando en la comparativa internacional los países de la región asignan el 2%.
Una preocupación que expresan los integrantes de la sociedad civil y activistas con respecto a la creación de la Guardia Nacional es el tema de las violaciones a los derechos humanos. Pero vale la pena mencionar que un contrapeso importante está contenido en el Eje 3 del Plan de Paz y Seguridad, que contempla elevar a delito el no cumplimiento de las recomendaciones que emita la CNDH. Al revisar los datos que emite el mismo organismo de enero a octubre del presente año, la Policía Federal y la PGR tienen más quejas presentadas, en comparación con el Ejército y la Marina.
Otro contrapeso importante es la petición por parte del presidente electo para que la ONU vigile la operación de la Guardia.
La propuesta de la Guardia va a someterse a consulta ciudadana el próximo 21 de marzo, por lo que es importante que se escuchen las posturas a favor y en contra, y que la gente participe. Lo que está en juego es la seguridad de todos los mexicanos.
*Presidente de IBN Industrias
