STALIN: Claroscuro de un dictador
Luis Maldonado Venegas* A las 10:50 de la noche del jueves 5 de marzo de 1953, a los 74 años, falleció de un derrame cerebral en su dacha casa de campo de Kuntsevo, a poco más de 15 kilómetros del centro de Moscú, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, mejor conocido ...
Luis Maldonado Venegas*
A las 10:50 de la noche del jueves 5 de marzo de 1953, a los 74 años, falleció de un derrame cerebral en su dacha (casa de campo) de Kuntsevo, a poco más de 15 kilómetros del centro de Moscú, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, mejor conocido como José Stalin. La noticia se dio a conocer en las primeras horas del día siguiente y conmocionó al mundo.
Su deceso fue consignado por Excélsior a ocho columnas en su edición del viernes 6 de marzo: “Murió José Stalin, el dictador más poderoso de la historia”. Y un sumario ad hoc: “El hombre que dominó la tercera parte de habitantes de la Tierra, falleció a las 12:50”.
Además, hay que señalar que la gran noticia se convirtió en un hecho sin precedentes para el periodismo mexicano. El día anterior la cabeza del matutino Excélsior había sido: “Stalin agoniza en el Kremlin”; a mediodía, la primera edición de Últimas Noticias, cabeceó con dos palabras: “Todavía no”; pero la edición vespertina de la 2ª. edición de Últimas Noticias de Excélsior resumió el histórico suceso con un “YA”. Dicen quienes de esto saben, que es la cabeza más breve en la historia del diarismo nacional, concebida por el veterano periodista de Excélsior, don Víctor Velarde.
Político, poeta, escritor y dictador, Stalin tuvo una agonía de casi 3 años desde que, en 1950, su médico personal le diagnosticó hipertensión aguda. Su salud empeoró paulatinamente hasta que, la noche del sábado 28 de febrero de 1953, después de una junta con su círculo íntimo, Stalin se retiró a dormir casi a las 5 de la madrugada del 1° de marzo. Ese domingo, por la noche, entró preocupado a la habitación del poderoso mandatario y lo encontró en el suelo. Ya no podía hablar y no volvió a despertar. El miércoles 4 de marzo entró en estado de coma y falleció la noche del día siguiente.
Stalin era ya un personaje de la historia universal. Estuvo entre los bolcheviques que participaron en la revolución de octubre de 1917, movimiento en cuyo seno (con otros) se estaba gestando la futura y poderosa nación Soviética. Fue secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética desde 1922 hasta que el cargo desapareció en 1952 y Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, entre 1941 y 1953.
Contra lo que algunos creen, desde mayo de 1924, después del XII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Stalin pidió en cuatro ocasiones que se le permitiera dejar el cargo, solicitud rechazada por simpatizantes y adversarios. Tras la muerte de otro gran precursor revolucionario, Vladimir Ulianov Lenin, Stalin aumentó espectacularmente su poder, lo que le permitió acabar con todos los grupos opositores al Partido Comunista.
En 1928, Stalin reemplazó la Nueva Política Económica de la década de 1920 por una economía planificada y centralizada, y por planes quinquenales que le permitieron a la URSS transitar con rapidez a una etapa industrial y de colectivización agronómica, si bien ya había signos de gran penetración de la Revolución Industrial desde la época del depuesto último Zar Nicolás II. Por eso se convirtió en la segunda economía mundial al iniciar la Segunda Guerra Mundial. En el último quinquenio de su gobierno Stalin inició el programa espacial soviético y lanzó los denominados Grandes Proyectos de Construcción.
En 1941, la Alemania nazi violó un pacto de no agresión e invadió la Unión Soviética. Stalin no dudó en incorporarse a los Aliados (particularmente Inglaterra, Estados Unidos y Francia), y fue un importante factor en la Segunda Guerra Mundial para contener y vencer finalmente a Hitler.
El lado oscuro de este súbito desarrollo sobrevino, después que se disolviera la Unión Soviética en 1991, cuando la revisión de documentos hasta entonces secretos, revelaron que alrededor de 800 mil rusos fueron ejecutados por delitos políticos o penales, mientras que alrededor de 1.7 millones murieron en exilios obligatorios (gulag) y unos 390 mil fallecieron durante reasentamientos forzosos. Total: cerca de 3 millones de víctimas.
En 1956, durante el XX Congreso del Partido Comunista, su sucesor Nikita Jrushchov inició la desestalinización de la URSS. Es obligado señalar que este gran líder, llámesele asesino, tirano o dictador, fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 1945 y 1948. No lo obtuvo.
Presidente de la Academia Nacional de Historia y Geografía de la UNAM
