Urge reducir el consumo de alcohol entre los jóvenes
Por Jesús Sesma Suárez* Para la Organización Mundial de la Salud, se considera un consumo excesivo de alcohol cuando una mujer ingiere más de 40 gramos de alcohol y un hombre más de 60 gramos lo que equivale a aproximadamente ocho vasos de vino o 2.4 vasos de whisky ...
Por Jesús Sesma Suárez*
Para la Organización Mundial de la Salud, se considera un consumo excesivo de alcohol cuando una mujer ingiere más de 40 gramos de alcohol y un hombre más de 60 gramos (lo que equivale a aproximadamente ocho vasos de vino o 2.4 vasos de whisky para las primeras y de 12.5 vasos de vino o 3.5 vasos de whisky para los segundos). Igualmente, se considera un problema de salud cuando se ingieren más de 50 gramos en el caso de las mujeres y 70 gramos en el caso de los hombres.
El consumo de alcohol se encuentra asociado con alrededor de 200 enfermedades, dentro de las que destacan la cirrosis, la diabetes, la hipertensión arterial, los infartos, los derrames cerebrales y varios tipos de cáncer como en la garganta, el esófago y los pulmones, provocando a nivel mundial más de 300 millones de muertes al año.
Por lo que se refiere a nuestro país, se calcula que al año se dan 24 mil muertes tan sólo por accidentes de tránsito y 12 mil 500 por enfermedades del hígado relacionadas con el consumo de alcohol. Asimismo, se tiene registro de que 63% de la población consumidora de alcohol son adolescentes y jóvenes de entre 12 y 24 años de edad.
Éstas y otras cifras hacen que el alcoholismo represente uno de los principales problemas de salud pública en México (sobre todo para los jóvenes), así como ocupar el décimo lugar en América Latina con mayor consumo de alcohol, con 7.2 litros por persona al año.
Una de las consecuencias sociales negativas más reiteradas es el aumento de la violencia entre los consumidores. Por ejemplo, en Rusia casi tres cuartas partes de las personas detenidas por homicidio consumió alcohol antes del incidente; en China, un estudio llevado a cabo entre presidiarios concluyó que 50% de los agresores había consumido alcohol también antes del suceso.
Y en México, según un estudio realizado por la Secretaría de Gobernación y el Inegi en 2014, las principales causas de conflictos en el hogar son los problemas de adicciones y alcoholismo; y casi 25% de los jóvenes de 12 a 24 años dedica su tiempo libre al consumo de alcohol con sus amigos.
Ante todo esto, tenemos la obligación de considerar al alcohol como una sustancia cuyo consumo va en aumento entre la población joven, que provoca severos daños a la salud e impacta muy negativamente en la sociedad y su economía, por lo que mantenerlos lejos del consumo del alcohol es más que necesario y elevar la edad para que se les pueda vender es una muy buena opción.
Varios expertos y especialistas en adicciones han señalado los beneficios de esta modificación, indicando que “eso hará más difícil que se causen daños al cerebro y permitirá que éste complete su maduración, que está establecida entre los 21 y los 23 años”. Otras opiniones similares insisten en que “retrasando el consumo de alcohol a los 21 años, se consigue completar la maduración del cerebro y disminuir el deterioro neuronal asociado a la ingesta de alcohol”.
Es verdad que al día de hoy contamos con una legislación que establece la edad mínima para la venta de bebidas alcohólicas (18 años), así como para sancionar a quienes obliguen, induzcan, faciliten o procuren bebidas alcohólicas a menores de edad; pero lo cierto es que ninguna de ellas ha permitido disminuir el consumo de las mismas entre los jóvenes.
Por todo ello, coincidimos en que urge reducir el consumo de alcohol entre los jóvenes y decidimos presentar ayer una propuesta para aumentar a 21 años la edad permisible para comprar y consumir bebidas alcohólicas en todo el territorio nacional. Esperemos que ésta sea bien recibida y aprobada lo más rápidamente posible.
* Coordinador del GP del PVEM en la Cámara de Diputados.
