De mal en peor
Quieren colocar como sucesora delpaquete 4 y 6 de la refinería de Dos Bocasa una empresa problemática: Construcciones Industriales Tapia (Citapia), la cual tieneun largo historial de incumplimiento contractual con Pemex.
Hosto, la empresa de Abraham Baruch Zepeda, no pudo con el paquete 4 y 6 de la refinería de Dos Bocas, Tabasco.
En febrero pasado la Secretaría de Energía decidió darle 30 días más para ponerse al corriente con las obras inconclusas, particularmente con la construcción de 14 edificios y la urbanización del polígono. El plazo venció en marzo, pasó abril y ahora es sólo cuestión de días para que quede fuera del proyecto estelar de la 4T, dado el incumplimiento en la ejecución, en “tiempo y forma”, y por una serie de fallas fiscales de las que ya tiene recuento Raquel Buenrostro.
Ahora se sabe que quieren colocar como sucesora a otra empresa aún más problemática: Construcciones Industriales Tapia (Citapia), encabezada por Juan Carlos Tapia Vargas, la cual tiene un largo historial no sólo de incumplimiento contractual con Pemex, sino, además, de estar ligada con los acuerdos que Emilio Lozoya tuvo con la brasileña Odebrecht, los cuales motivaron la detención del exfuncionario mexicano por presunta corrupción.
Desde finales del sexenio pasado, Citapia estuvo vinculada al robo de combustibles y quedó bajo la lupa del FBI por presunto lavado de dinero del huachicol. Resultaría una verdadera afrenta al gobierno de López Obrador, y a su fiscal Santiago Nieto, que la empresa ligada a actos de corrupción recibiera como premio los Paquetes 4 y 6 del proyecto energético.
De hecho, Tapia es socio de Hostotipaquillo en el paquete 6 de Dos Bocas, a través de Mexicana de Recipientes a Presión (MRP), según lo confirma el acta Escritura 58048, Volumen 778 de fecha 22/01/2007 del notario público, Raúl Sicilia Alamilla, de Tula, Hidalgo.
Así, ambas simularon ser empresas diferentes para sumarse a KBR en un contrato de 78.4 millones de dólares.
Pero más interesante aún es la liga de Tapia con Lozoya Austin y con Odebrecht. Luis Alberto Meneses Weyll, alto ejecutivo de la empresa brasileña, expuso en sus confesiones los nexos y la vía por las que se hicieron las transferencias hasta por 10.5 millones de dólares en sobornos. Pero también en el video difundido por las autoridades brasileñas, Meneses admitió que Lozoya Austin fue quien le sugirió buscar a Tapia para complementar los servicios para los contratos y que fue el mismo exdirector de Pemex, que concretó la reunión y lo sentó con el dueño de la firma que ahora aspira a sustituir al fallido Hosto.
Tapia era de las empresas favoritas de Lozoya; a sólo 17 días de tomar cargo, el entonces director de Pemex entregó el contrato ROPL08212P para la ingeniería de detalle, procura de equipo y materiales, construcción, pruebas, capacitación, preparativos de arranque y pruebas para la adecuación del sistema de gases de combustión de la Planta Catalítica 1 de la Refinería Héctor R. Lara Sosa, de Cadereyta, Nuevo León, por 53.9 millones de dólares.
La Auditoría Superior, en la fiscalización 2016, documentó sobrecostos por 30.2 millones para elevar el contrato a 84 millones y ejecutar el proyecto en 1,557 días. Dichas observaciones nunca prosperaron. Ese fue uno de los 13 contratos que Tapia obtuvo de Lozoya y que sumaron cerca de 3,620 millones de pesos, aliada con empresas igualmente conocidas como OHL Industrial, Aqualia Infraestructuras y, por supuesto, Odebrecht.
Y en otros temas relacionados con la falta de transparencia, resulta que un colaborador de Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes, sugirió, en una sobremesa, que alguien debería regalar un espejo al coordinador de Puertos, Héctor López Gutiérrez, para que encuentre a quien anda buscando y que ha puesto en entredicho su gestión. López Gutiérrez “ha perdido puntos” por la designación de directores prianistas como los de Tuxpan y Manzanillo. Lo mismo pasó por detalles que han llegado a la oficina principal de SCT sobre la resurrección de un grupo de interés en el puerto de Lázaro Cárdenas. Lo sobresaliente es que Raúl Correa, director de Administración Portuaria Integral de Lázaro Cárdenas (Apilac), y también prianista químicamente puro, el cual transitó de Fox a Peña Nieto, fue recibido con bombo y platillo y cree que ahora le dieron un cheque en blanco.
Intente revivir las redes a las que estuvo conectado desde 2002. A seis meses de haber llegado al cargo, comenzó a celebrar contratos de asignación directa con sus viejos conocidos (operadores portuarios) sin realizar las licitaciones de ley.
