Carteros poetas

Manola Zabalza Aldama

Manola Zabalza Aldama

Común denominador

En una excelente película de 1969, un joven cartero chileno llegó a una isla a repartir paquetería. Lo que encontró ahí lo transformó: el destinatario de sus encomiendas era Pablo Neruda, la voz más grande de la poesía latinoamericana. De él aprendió que llevar algo de quien lo creó hasta las manos de quien lo necesita tiene una dignidad propia, tan alta como la de quien escribe un poema. El cartero y el poeta comparten el mismo oficio porque ambos mueven algo entre dos personas que, de otra forma, nunca se habrían encontrado.

La industria audiovisual descubrió hace tiempo esa misma verdad. Producir una historia es la primera mitad del trabajo; la segunda es que llegue. El 20 de agosto pasado, la Ciudad de México fue sede del primer gran evento regional de Amazon MGM —empresa que comparte la labor de entrega de paquetería y ahora de historias— donde se anunció una inversión de más de 2 mil millones de dólares en producción de contenido para la región entre 2027 y 2030. Incluso más importante es el lanzamiento del programa de formación de talento en producción física y posproducción, en colaboración con el SAE Institute con sede en esta ciudad.

Música, animación, audio, posproducción cinematográfica: son las capacidades que ese programa busca reforzar, y que la Ciudad de México ya cultiva con una intensidad construida durante décadas. De acuerdo con el Anuario Estadístico 2025 del Imcine, la ciudad es el origen de 57.3% de todos los largometrajes mexicanos en proceso de producción y concentra 51.7% del PIB de medios audiovisuales del país, sobre un valor bruto de producción sectorial de 305 mil millones de pesos. Los hogares mexicanos gastaron 37 mil 375 millones de pesos en cine durante 2024.

La discusión más frecuente sobre competitividad audiovisual gira alrededor de los incentivos: qué estado ofrece más descuentos fiscales, mejores exenciones, el retorno tributario más generoso. La Ciudad de México tiene una apuesta distinta —y más duradera—. La ventaja de esta ciudad se llama talento acumulado: 689 actividades de formación cinematográfica y audiovisual registradas en 2025, 500 más que el segundo lugar. Son universidades, escuelas técnicas, talleres, maestros y redes de cineastas que llevan décadas construyéndose. 

El nuevo programa de formación suma a esa acumulación. Cada técnico capacitado aquí y cada especialista en posproducción que hace de la capital su base, son un eslabón más en la cadena que une al estudio con los hogares. La formación que necesitamos no es sólo técnica: es la del cartero poeta. Alguien que domine el oficio de producir y que entienda, como escribió Neruda en Deber del poeta —que su trabajo existe para “quien no escucha el mar en este viernes por la mañana, quien adentro de algo, casa, oficina o fábrica... a éste llego yo y abro la puerta del encierro”—.

*Secretaria de Desarrollo Económico de la Ciudad de México.