El gobierno de Estados Unidos no ha hecho pública la razón por la cual le canceló la visa a Andy López Beltrán, pero cualquiera podrá entender que, por una parte, la medida obedeció a algún motivo, y que, por otra, esa cancelación nada tiene que ver con la soberanía nacional.
El “pronunciamiento de las gobernadoras y los gobernadores de la cuarta transformación” (sic) y el comunicado del partido en el poder en los que se condena la disposición son documentos cursis y demagógicos en los que los autores, envolviéndose en el lábaro patrio, anuncian que defenderán siempre la soberanía nacional y no permitirán la injerencia extranjera en asuntos que corresponden “exclusivamente al pueblo de México y a sus instituciones” (sic). El final del comunicado de las gobernadoras y los gobernadores cuatroteros es lo más patético: “A los traidores a la patria siempre los juzga la historia”.
Vayamos por partes. El retiro de la visa al hijo del expresidente no es un acto de “injerencia extranjera” ni un asunto que corresponda “exclusivamente al pueblo de México y sus instituciones”. En primer lugar, es el gobierno de cada país el que dicta las reglas para otorgar o revocar las visas. No es una facultad que le corresponda (¡exclusivamente!, dice el documento) al pueblo de México. Es claro que la revocación de la visa a Andy López Beltrán no es un ataque a la soberanía de México, sino un acto soberano del gobierno estadunidense.
En segundo lugar, ¿quiénes son esos traidores a la patria, de los que uno de los manifiestos dice que la historia siempre los juzga? ¿Los que no apoyan al vástago del expresidente? ¿Los que reclaman que se le investigue en serio? ¿Los que advierten que existe una indagatoria en la que se le señala? ¿Los reporteros de Latinus que realizaron el reportaje en donde se señalan sus vínculos con el crimen organizado? ¿Los que explican que el asunto nada tiene que ver con la soberanía nacional? ¿De veras traidores a la patria? ¡Agggh
En tercer lugar, no hay tal cosa como un juicio de la historia. Hay tantos juicios acerca de un acontecimiento histórico como visiones distintas de los historiadores que abordan tal acontecimiento. Por ejemplo, el historiador Pedro Salmerón llamó grupo de valientes jóvenes a los asesinos de don Eugenio Garza Sada. ¿Ése es el juicio de la Historia con mayúscula o tan sólo el juicio de un historiador que justifica el secuestro y el asesinato como formas de lucha política y actos de valentía?
Para la 4T la soberanía reside en la visa del hijo de López Obrador —¡visa o muerte, venceremos!—, la impunidad de narcopolíticos, las investigaciones exprés de la Fiscalía General de la República en las que nunca se encuentran pruebas contra personajes del círculo de la mafia en el poder (la expresión del expresidente perfectamente aplicable a su gobierno y al gobierno actual), el rechazo a que fuerzas multinacionales realicen operativos conjuntos para la captura de delincuentes.
Para la 4T el ejercicio de la soberanía es incumplir las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, jurídicamente vinculantes, en las que ordena al Estado mexicano que se destierren de nuestro ordenamiento jurídico las figuras cautelares de arraigo y prisión preventiva oficiosa, violatorias ambas de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Para la 4T la soberanía es invitar al gobierno ruso, poco tiempo después de la criminal invasión a Ucrania, a que sus tropas desfilen en el Zócalo, y al dictador cubano Miguel Díaz-Canel a pronunciar discursos en nuestro país, uno de ellos en la celebración del 16 de septiembre, así como traer a México a médicos cubanos a quienes el gobierno de su país les confisca entre 75 y 90% de la paga.
Quizás el expresidente López Obrador sueña con que el pueblo bueno y sabio salga a las calles en las 32 entidades del país, indignado y entonando Mas si osare un extraño enemigo, a exigir que se devuelva la visa a su hijo, y que esa exigencia haga que el presidente Donald Trump —a quien Andy advirtió que con la respuesta a su carta se sabría “a qué atenernos”—, contrito e impresionado, ordene la devolución.
