Made in Bangkok

En el año 2015 tuve la oportunidad de conocer a una mujer singular y créeme, es singular en todos los sentidos. Se llama Morgana. Es difícil calcular su edad, pero puede estar en los primeros años de la década de los treinta, su figura es estilizada y se mueve como ...

En el año 2015 tuve la oportunidad de conocer a una mujer singular y créeme, es singular en todos los sentidos. Se llama Morgana. Es difícil calcular su edad, pero puede estar en los primeros años de la década de los treinta, su figura es estilizada y se mueve como flotando, tiene una larga cabellera negra, dientes perfectos que luce en una espectacular sonrisa, una dulce voz de soprano bien entrenada en sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música, refleja honestidad y decisión en sus grandes ojos negros.

Flavio Florencio, un querido amigo cineasta de origen argentino, conoció a Morgana en un antro del Centro Histórico de la Ciudad de México visitado por travestis, homosexuales y trans. Cuando la escuchó cantar en alemán antiguo se acercó a ella y al conocer su historia, supo que ahí había buen material para un gran documental. Así nació Made in Bangkok, que le ha dado la vuelta al mundo en festivales y eventos cinematográficos y por fin se estrena en nuestro país.

Morgana nació en el cuerpo de un hombre y desde muy pequeña supo que algo no andaba bien y que se identificaba con el sexo femenino. Siendo muy joven decidió iniciar un cambio de sexo y aún con cierta oposición familiar, decidió iniciar una terapia hormonal. Su voz de contratenor cambió a soprano y desde hace más de seis años vive como mujer, sobrellevando un trastorno que se conoce como disforia de género o transexualidad, según ella misma lo platica.

Morgana cuenta que desde niña se cuestionaba por qué su cuerpo no correspondía con lo que ella sentía. Tener un pene y características masculinas que la hacían sentirse “atrapada en un cuerpo con el que no se identificaba”.

Cuando el proceso hormonal concluyó, tuvo que pasar estudios físicos y sicológicos y, asumiendo el rol femenino, tomó el nombre de Morgana, “reina de las brujas y las hadas”, convirtiéndose en la candidata idónea para la cirugía de cambio y reasignación de sexo. Ahí su aventura se puso interesante y es donde entra Flavio Florencio para contar su historia con sensibilidad, respeto, buen gusto y, sobre todo, humanidad.

Todos en algún momento tenemos que llevar las riendas de nuestras vidas y tomar decisiones de grandes consecuencias. Pero, sin duda, el camino de Morgana ha sido particularmente difícil y muy doloroso. Desde la infancia sufrió agresiones y abuso por parte de compañeros de escuela. Su padre no acaba de aceptar su decisión y ella lo respeta.

Para llegar al último paso, la cirugía, Morgana se inscribió a un concurso de belleza “trans”, cuyo premio para el primer lugar era de diez mil dólares, lo que costaba la operación con el mejor cirujano en reasignación de sexo que está en Bangkok, Tailandia. De ahí el título del documental que cuenta la larga y accidentada aventura de una persona decidida a ser feliz y encontrarse a sí misma.

Es muy recomendable, estrena este jueves. No te lo pierdas.

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