The Crown
Ya se puede ver la primera temporada completa de la serie más cara producida por Netflix: The Crown, promovida en Latinoamérica con ese mismo título en inglés. Heredera en buena parte de los seguidores de Downton Abbey, The Crown es una verdadera joya que se va ...
Ya se puede ver la primera temporada completa de la serie más cara producida por Netflix: The Crown, promovida en Latinoamérica con ese mismo título en inglés. Heredera en buena parte de los seguidores de Downton Abbey, The Crown es una verdadera joya que se va instalando en el gusto del público.
Está escrita por Peter Morgan, que es un experimentado autor de biografías y relator de sucesos históricos como The Queen, Rush, El último Rey de Escocia, Frost-Nixon, La otra Bolena, y la dirección compartiendo los diez primeros capítulos entre Phillip Martin, Benjamin Caron, Stephen Daldry y Julian Jarrold. Más gente de cine que se involucra en grandes series producidas para la televisión.
The Crown está diseñada con lujo de detalles, y al privilegiar la historia, los contenidos y los brillantes diálogos, no se descuidó el diseño de arte, ni la música extraordinaria de Hans Zimmer —otro que viene del cine—, las locaciones, el vestuario, los extras, la escenografía.
Llama mi atención que el registro que hace esta serie sobre Isabel II muestra que su corona ha sido muy pesada, que las cosas han sido difíciles para ella, su abuela, padres, hermana, hijos, esposo. La investigación en el aspecto histórico está bien documentada aunque cabe preguntarse qué tantas situaciones, creadas con fines dramáticos, corresponden a la realidad, ¿qué tanto puede asumirse lo que pasa en la intimidad de una familia, aunque sea la muy expuesta familia real británica?
De alguna manera parecería que el tratamiento que Peter Morgan da al personaje de la reina Isabel mueve a buscar la comprensión de aquellos que la consideran dura, lejana o indiferente. Su reinado es ya el más largo de la historia de las monarquías británicas y su hijo Carlos, con poca presencia en la primera temporada de la serie por ser muy pequeño, ha estado preparándose desde que nació para desempeñar un cargo al que probablemente nunca llegue. Su madre es una mujer fuerte, con determinación, forjada en el fuego, y no suelta las riendas a sus más de 90 años.
Morgan no tiene reparos en mostrar también las crisis que se han vivido en la familia Windsor, desde la renuncia al trono del duque de Windsor, tío de Isabel, quien hubiera sido Eduardo VIII de no cruzarse en su camino una divorciada norteamericana poco agraciada, Wallis Simpson, de la que se enamoró perdidamente. De su romance han corrido ríos de tinta y se han filmado películas para cine y televisión. Esa renuncia cambió radicalmente la vida de Isabel, que en vez de ser la sobrina del rey se convirtió en la heredera de la corona. The Crown también se detiene en el poder de la doble moral para normar sus vidas, y en los absurdos de los protocolos.
Pero, sin duda, el personaje que materialmente se roba la serie es el de Sir Winston Churchill, en una excepcional interpretación de John Lithgow que se llevará todos los premios correspondientes.
No se pierda The Crown. Lo mejor que hay en la televisión actualmente.
