Julieta

De nuevo ocupándose de un drama de madres e hijas, Pedro Almodóvar regresa a un género en el que sabe lucirse. Lejos de ser la mejor de sus 20 películas, Julieta sí es una historia convincente, que aunque con algunas decisiones argumentales que producen lagunas, se ...

De nuevo ocupándose de un drama de madres e hijas, Pedro Almodóvar regresa a un género en el que sabe lucirse. Lejos de ser la mejor de sus 20 películas, Julieta sí es una historia convincente, que aunque con algunas decisiones argumentales que producen lagunas, se salva por su talento en la producción con toda la estética que lo caracteriza, y la dirección de actores, particularmente las talentosas mujeres que integran el reparto, y los hombres que, aunque arrinconados por el peso de los personajes femeninos, tienen también intervenciones destacadas.

Con Julieta, Almodóvar corre riesgos, supera la fallidísima Los amantes pasajeros, se adentra en la complejidad de un solo personaje femenino y recorre su vida y su culpa en un lapso de 30 años. Después de 19 películas, el cineasta se reinventa, se reconstruye, y demuestra que no está dispuesto a contar siempre lo mismo, ni de la misma manera. Hermanada con Volver, Tacones lejanos, La flor de mi deseo y hasta Todo sobre mi madre, la sensibilidad y maestría de Almodóvar muestran en Julieta que dirige actrices como nadie.

La historia se inicia cuando Julieta, Adriana Ugarte en la juventud, Emma Suárez en la madurez, se prepara para iniciar un viaje a Portugal con su pareja, Darío Grandinetti. Emma Suárez se apodera de una Julieta en sus 50, que por un encuentro fortuito cambia sus planes de viajar y, ante el desconcierto de su pareja, decide dejarlo todo para encontrar a su hija Antía a la que empieza a escribirle una carta, contándole la historia de su padre y secretos de familia, ese elemento que Almodóvar sabe explotar tan bien en sus guiones. Antía había escapado del hogar materno años atrás sin mediar ninguna explicación. Julieta es ante todo madre y ya no puede quedarse paralizada. Los elementos para el melodrama almodovariano están dados.

Valiéndose de elipsis y numerosos flashbacks, conocemos a la joven Julieta, Adriana Ugarte, una chica independiente que se enamora de un joven viajando en tren. Al poco tiempo tienen una hija, Antía, pero diversas circunstancias los orillan a lo imprevisto.

Hay que enfatizar que esta historia se inspira en algunos relatos de la premio Nobel canadiense Alice Munro, contenidos en su obra Escapada: Destino, Pronto y Silencio. Es en éste último que flota el personaje de Julieta, y de hecho la película se titularía Silencio, pero por coincidencia con una película homónima de Martin Scorsese, se decidió el cambio a Julieta.

Almodóvar de nuevo cuenta con el talento de Alberto Iglesias, su compositor de cabecera que colabora logrando un score impecable. Deja la carga dramática en los hombros de las dos actrices que interpretan a Julieta, único eje del relato, Emma Suárez, madura, sensible, triste, desconcertada, muy bien instalada en la piel del personaje, y Adriana Ugarte, dándole vida, templanza, sensualidad y pasión, en su juventud.

Podría decirse que en esta ocasión Pedro Almodóvar no se lució con un gran guión, como en ¿Qué hice yo para merecer esto?, Todo sobre mi madre, Átame, Volver, pero su talento como director hace de Julieta una buena película y muy recomendable.

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