Suite francesa
Este viernes se estrena la versión cinematográfica de la exitosa, pero inconclusa serie de novelas de la escritora judía francesa de origen ucraniano Irène Némirovsky. Suite francesa Suite française, Reino Unido 2014, se basa en el relato homónimo escrito por la ...
Este viernes se estrena la versión cinematográfica de la exitosa, pero inconclusa serie de novelas de la escritora judía francesa de origen ucraniano Irène Némirovsky. Suite francesa (Suite française, Reino Unido 2014), se basa en el relato homónimo escrito por la autora en 1942 cuando se vio abruptamente interrumpida al ser arrestada por su origen judío, terminando sus días en el campo de concentración de Auschwitz. El manuscrito fue conservado por sus hijas, quienes lo publicaron hasta 2004.
La historia de la creación del libro, su súbita interrupción, la conservación de los cuadernos por parte de la hija mayor, que nunca leyó los escritos de su madre por temor a encontrarse con un contenido muy doloroso, el descubrimiento de la historia, su publicación más de 70 años después y, como corolario, el fenómeno de éxito de ventas y crítica en que se convirtió al publicarse en más de 35 idiomas y ser considerada una de las grandes novelas del siglo XX en Francia, y de las primeras en retratar los años de la ocupación alemana en ese país, todo, da como para hacer otra película.
Parece ser que el conjunto de novelas, como lo planeó originalmente Irène Némirovsky, se compondría de cinco libros de los cuales sólo dejó completos dos e inconcluso el tercero, con sólo los títulos de los dos restantes. Es precisamente la segunda en la que se basan para el guión Matt Charman y Saul Dibb (La duquesa), quien es, además, el director.
La acción transcurre a principios de los años cuarenta en Bussy, un apacible pueblo de la campiña francesa, donde se vive una vida tranquila hasta que, en la Segunda Guerra Mundial, los alemanes entran con sus ejércitos al país, cambiando violentamente el destino de sus habitantes. La protagonista es Lucille, Michelle Williams, una joven de buena posición económica, discreta, melancólica, solitaria, que vive con su opresiva y dominante suegra, Madame Angellier, Kristin Scott Thomas, lo mejor de la película, lástima que no tiene más minutos en pantalla. Juntas llevan casi tres años esperando noticias del esposo de Lucille e hijo de Madame Angellier, del que no saben absolutamente nada desde que partió al frente.
Madame Angellier es una mujer de principios, déspota, exigente, muy dura con su nuera, pero también tiene muy claro su rechazo total a la invasión alemana, y cuando se les impone la presencia de Bruno (Matthias Schoenaerts), un oficial nazi que se instala en su propiedad mientras las tropas están en posesión del pueblo, hace todo lo posible por incomodarlo. Paralelamente, Lucille y Bruno se van sintiendo atraídos sin poder evitarlo.
Némirovsky retrata los años de sufrimiento para los franceses durante la invasión nazi. La gente huyendo de sus casas, caminando por las carreteras, tratando de ponerse a salvo con sus familias y escasas pertenencias, al igual que los burgueses (como Madame Angellier y su nuera) que viajan en coche sin ofrecer ayuda o transporte a nadie, mientras que los aviones alemanes sobrevuelan disparando a todos: hombres, mujeres, niños, ancianos, ricos y pobres.
El arranque de Suite francesa es muy atractivo y parece prometer que veremos una buena y entretenida película; sin embargo, en la segunda mitad el guión resta sustancia al relato y lo hace confuso. La trama central es la historia de amor entre Lucille y Bruno, pero no alcanza a ser consistente, pues el guión desdibuja a los personajes y el desenlace se desluce.
Aun así, entretiene.
