Héctor y el secreto de la felicidad

Héctor es un siquiatra que vive en Londres. Su vida transcurre aparentemente perfecta entre los pacientes a los que ve en terapia, el trabajo en un hospital, su entregada pareja que es casi maternal, y las salidas con amigos. Pero algo va a desbalancearse en ese equilibrio ...

Héctor es un siquiatra que vive en Londres. Su vida transcurre aparentemente perfecta entre los pacientes a los que ve en terapia, el trabajo en un hospital, su entregada pareja que es casi maternal, y las salidas con amigos. Pero algo va a desbalancearse en ese equilibrio perfecto cuando Héctor empieza a cuestionarse sobre su imposibilidad para dar respuestas a sus pacientes, los cuales se sientan en su consultorio con una larga lista de quejas e insatisfacciones que hacen que Héctor se sienta impotente, descubriendo que no es feliz y que no puede hacerlos felices.

Héctor, quien seguramente cobra muy bien las sesiones de terapia, decide entonces dejarlo todo y lanzarse a un viaje por el mundo para encontrar la felicidad, o qué es lo que hace felices a las personas en diferentes culturas y países.  Este viaje será al mismo tiempo una exploración personal de su propio pasado, de su infancia, de sus amores.

La premisa es buena aunque ya muy vista en historias como Comer, rezar, amar  con Julia Roberts, una mediana revisión del viaje personal de una mujer infeliz en su matrimonio y profundamente insatisfecha, o La vida secreta de Walter Mitty, dirigida y protagonizada por Ben Stiller, en la que el protagonista también viaja por el mundo pero en busca de una fotografía.

Héctor y el secreto de la felicidad (Hector and the Search for Hapiness, Alemania-Canadá-Reino Unido-Sudáfrica, 2014), es una comedia inglesa que se basa en la novela de François Lelord El viaje de Héctor o la búsqueda de la felicidad. La dirige el británico Peter Chelsom,  quien tiene una filmografía poco memorable en la que “brilla” algo que él seguramente prefiere olvidar: Hanna Montana. La película.

Héctor está interpretado por Simon Pegg, versátil actor que lo mismo está en la saga Misión: Imposible, aparece en programas de televisión, da voz a un personaje de Tintin, o de algún videojuego. Su aspecto físico lo hace convincente para recrear personas comunes y corrientes, y así sucede con Héctor.

Su pareja es Clara, Rosamund Pike, quien sin duda es un gran talento que ha ido al alza desde su trabajo en Perdida-Gone girl. Es cálida y hay cierta dulzura en su belleza que aprovecha para hacer de Clara una mujer protectora, casi maternal en la vida de Héctor, que recibe con desconcierto y decepción mal disimulados, la idea del viaje de su pareja en solitario.

El inicio de la película es muy atractivo. La introducción del contexto de la vida de Héctor y el desfile de pacientes disfuncionales que lo van llenando de un insoportable vacío personal, es muy convincente para engancharnos en esa premisa llena de preguntas: ¿qué es la felicidad?, ¿se puede ser feliz?, ¿qué hace felices a las personas? Pero en el curso del relato el guión fue cayendo en su mayor defecto: se hace insustancial en el tratamiento de las diferentes situaciones que Héctor vive en Shanghai, Nepal, África, Los Ángeles. En estos lugares se suman al relato actores como Stellan Skarsgård, Christopher Plummer, Jean Reno y Toni Collete.

Chelsom se vale de varios recursos, entre ellos, la animación y ciertos juegos escenográficos. Conforme Héctor va entrando en contacto con otras culturas va aprendiendo lecciones que se resumen en un enlistado de frases, algunas ya muy sobados clichés sobre la felicidad. Hay un intento de transitar al drama que no funcionó, y lejos de eso choca con el tono que lleva la película y resulta casi desagradable.

Si no se pone usted muy exigente puede que le resulte entretenida.

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