Fuerza mayor

Una familia se ha tomado días de vacaciones para esquiar en Les Arcs, en los Alpes Franceses. Los jóvenes padres y sus dos pequeños niños se ven felices. Bien equipados y enfundados en gruesos trajes y deslizándose con destreza por la nieve, se toman fotos en el ...

Una familia se ha tomado días de vacaciones para esquiar en Les Arcs, en los Alpes Franceses. Los jóvenes padres y sus dos pequeños niños se ven felices. Bien equipados y enfundados en gruesos trajes y deslizándose con destreza por la nieve, se toman fotos en el inmaculado paisaje invernal que los rodea. La armonía y el amor entre los cuatro es evidente, se abrazan y besan; duermen la siesta todos acostados en la misma cama. Parecería que Ebba, Tomas y sus hijos forman una familia perfecta. Pero un hecho inesperado los pone a prueba, provocando que salgan a flote sus disfunciones y resentimientos.

Es la simple premisa de la película de Ruben Östlund, Fuerza mayor (Turist, Suecia-Francia-Noruega, 2014), nominada al Globo de Oro como Mejor Película en Lengua Extranjera y ganadora de varios reconocimientos, entre otros el Premio del Jurado en la sección Una Cierta Mirada del pasado Festival de Cannes. Con un guión de su autoría, Östlund cuenta una historia que parece transmitir que no pasa nada, pero que en el fondo recrea la gravísima fractura de una familia y su enfrentamiento con una realidad que claramente los persigue desde hace tiempo sin que la vean, o, si la ven, sin que admitan su trascendencia. De lo sencillo y cotidiano, el argumento va complicándose y seduciendo al espectador que se ve a sí mismo en los protagonistas.

Las vacaciones suelen ser el momento de recuperar terreno con la pareja, los padres, los hijos, los hermanos. La baja en la tensión junto con el aislamiento

—en particular en una estación de ski— alejan de las responsabilidades del trabajo y de la rutina diaria, abren espacios para hablar y reencontrarse. Las espectaculares vistas de montañas nevadas y la inmensidad del blanco que las cubre, influyen en el ánimo invitando a la reflexión y la reconciliación.

Fuerza mayor se desarrolla en cinco capítulos marcados por los días en que transcurre la historia. Una mañana se encuentran los cuatro desayunando en una terraza de su hotel, cuando en lo alto de la montaña frente a ellos se escucha una explosión que inicia una avalancha provocada, y supuestamente controlada. El espectáculo frente a los ojos de todos resulta bellísimo y hasta emocionante, pero conforme las toneladas de nieve caen en una vertiginosa carrera parece que llegarán hasta el hotel, y de la excitación se pasan al pánico. Todos corren, Tomas desaparece de la escena, los niños gritan llamándolo, Ebba los toma de la mano, la avalancha se detiene, el denso polvo gélido, como talco esparcido, se apodera de la pantalla.

Las cosas no pasan a mayores, todos ríen nerviosamente y regresan a sus mesas, pero la avalancha en las vidas de esta familia no se detuvo, y arrastrará a su paso con el frágil escudo de estabilidad que aparentaban.

Es probable que todos hayamos tenido una “avalancha” en algún momento de nuestras vidas. Yo confieso que sí. La metáfora no puede ser más lograda, porque en efecto un incidente, un acto involuntario o inconsciente, una palabra, hasta una mirada, barren con el castillo de naipes que se levanta con tanta dificultad y del que dependen nuestra tranquilidad y estabilidad.

A Ebba se le prenden las alarmas (generalmente eso pasa primero a las mujeres), y acosa a Tomas con sus reclamos y dudas. A veces nos sentimos identificados con ella, pero en otras se le percibe necia y hasta chocante, aunque siembra la duda a tal grado que la contagia a otra pareja de amigos que les acompañan. No es cultural que las mujeres levantemos la mano primero y queramos verbalizar y aclarar las cosas, no. Es parte de la inquisitiva naturaleza femenina que pone al hombre en cierta desventaja, como se ve Tomas, que parece errático y confundido, aunque muy en el fondo sabe que ella puede tener razón.

Fuerza mayor maneja un ritmo lento, a veces es contemplativa como buen cine sueco, pero está cargada de humanidad y hasta de sabiduría. Es de las películas que lo acompañaran varios días.

Muy recomendable.

Temas: