Boyhood: Momentos de una vida

Sin duda la más reciente película de Richard Linklater refuerza la vieja teoría que destaca la importancia de las formas sobre el fondo. Boyhood: momentos de una vida Boyhood, Estados Unidos, 2014, con el chocante añadido que no hace más que enfatizar la pobre ...

Sin duda la más reciente película de Richard Linklater  refuerza la vieja teoría que destaca la importancia de las formas sobre el fondo. Boyhood: momentos de una vida (Boyhood, Estados Unidos, 2014), con el chocante añadido que no hace más que enfatizar la pobre percepción que tienen los distribuidores de la inteligencia de los espectadores. Es una película cuyo atractivo no es la historia, que puede resultar un gran lugar común, sino la forma como la cuenta.

Richard Linklater registra la vida de Mason, interpretado por el actor Ellar Coltrane, iniciando la filmación desde 2002 y terminando en 2013 en Houston, Texas. Todo el reparto es el mismo en esos 11 años y se calcula que los días efectivos de rodaje no llegaron a 40.

Linklater es un reconocido representante del cine independiente estadunidense, aunque algunas de sus cintas se antojan ya muy hollywoodenses, lo que no merma en absoluto la calidad de sus propuestas. Le gustan los rodajes en los que el factor tiempo se convierte en una herramienta narrativa que explota de manera original, creativa y muy inteligente, como sucede con la trilogía Antes del amanecer, de 1995; Antes del atardecer, de 2004; y Antes de la medianoche, de 2013. Siempre interpretados por los mismos actores, Julie Delpy e Ethan Hawke, en las tres películas sigue a una pareja desde que se conocen en un tren que viaja de Budapest a Viena. Entre Jesse y Celine se genera de inmediato un lazo de simpatía y atracción física, y en el curso de un día en esa primera cinta conversan sobre el amor, el sexo, la vida. La  relación que Linklater construye entre ambos va evolucionando con las secuelas, y en un lapso total de 18 años pasan muchas cosas. Omito detalles por si usted no las ha visto, pues son muy recomendables y estos días de descanso son un buen momento para ver la trilogía completa.

Boyhood, que más bien se entiende como adolescencia, nos cuenta una historia que se ha repetido muchas veces en el cine. La exploración del desarrollo, descubrimiento, despertar, iniciación a la vida, de niños y niñas transitando en el complejo y a veces muy doloroso proceso de crecer en el contexto de sus familias, escuelas, rompimientos, abandonos, amores, sexo, drogas y aventuras.

Hay verdaderas joyas en este género: The perks ok being a wallflower, Stand by me, Now and then, Elephant, My girl, Tenemos que hablar de Kevin, y muchas más. La virtud del relato de Richard Linklater es que fue siguiendo el desarrollo de sus actores fuera de cámaras. En los 11 años que van transcurriendo en las vidas de los actores y las de sus personajes, el joven Ellar Coltrane va cambiando fisicamente al igual que los otros protagonistas que lo acompañan en la pantalla: Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater (hija del realizador, por cierto nacida en San Miguel de Allende). Los cuatro integran una familia fracturada desde el principio, en la que el papá no vive ya con su mujer e hijos. Hawke es muy convincente dando vida a un padre que se casó demasiado joven, y que parece nunca acabar de madurar pero que en contraste, y con formas un poco precarias, busca y encuentra puentes de comunicación con los hijos en los fines de semana que comparte con ellos.

La mamá es Patricia Arquette, probablemente la mejor  actuación de la película. Es una mujer fuerte, decidida, y entregada a sus hijos. También era demasiado joven al casarse y su desarrollo personal se frenó por muchos años. Pero al verse sola con dos hijos pequeños se propone terminar su preparación universitaria y mejorar sus ingresos. No es difícil que Arquette esté nominada al Oscar.

Boyhood es también una suerte de Forrest Gump pues el relato va atestiguando diferentes momentos en la cultura y las noticias en Estados Unidos en el curso de esos 11 años. Este registro se ve en enmarcado con una esplendida selección musical para la banda sonora.

Es una película entrañable, con la que es fácil identificarse y que nos mantiene conectados emocionalmente de principio a fin.

Es muy recomendable y se estrena en México el 1 de enero.

Aprovecho para comentar que me tomaré unos días de descanso y me reincorporo el miércoles 7 de enero con más comentarios cinematográficos. Muy feliz año, salud, armonía, y a trabajar por un México mejor. La Patria nos necesita.

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