A Hard Day’s Night
Comentaba hace unos días con mi colega Eric Estrada, de Cinegarage.com, que gracias a los “clásicos” que están de regreso a la pantalla tenemos algo interesante para analizar y escribir en este cierre de año, caracterizado por una calidad lamentable en la oferta ...
Comentaba hace unos días con mi colega Eric Estrada, de Cinegarage.com, que gracias a los “clásicos” que están de regreso a la pantalla tenemos algo interesante para analizar y escribir en este cierre de año, caracterizado por una calidad lamentable en la oferta comercial.
Hablamos el lunes de Casablanca y su regreso a las pantallas grandes. Otra que ya es posible ver en algunas salas de Cinemex es A Hard Day’s Night o La noche de un día difícil o ¡Qué noche la de aquel día! o ¡Yeah, yeah, yeah, Paul, George, John, Ringo! (esta última es una belleza), obviamente protagonizada por The Beatles. Es una producción británica del año 1964, dirigida por Richard Lester, y es también una de las cinco películas que protagonizara el cuarteto de Liverpool con Help!, en 1965; Magical Mystery Tour, en 1967; Yellow Submarine, en 1968, y Let It Be, en 1970, que por cierto se llevó el Oscar al Mejor Score Original, premio recibido por Quincy Jones, en ausencia del grupo.
Lester también dirigió a John Lennon en Cómo gané la guerra-How I Won the War, en 1967.
Personalmente considero que la actuación no era lo que los Beatles sabían hacer mejor, y claramente su aparición en esas películas obedece a la oportunidad que el medio brinda para promover los álbumes correspondientes, darles la ocasión a los fans de verlos en otro contexto, y producir más ganancias.
A Hard Day’s Night está filmada en blanco y negro como un falso documental y vale la pena por ver a Paul McCartney, Ringo Starr, George Harrison y John Lennon en la pantalla grande, interpretándose a sí mismos. La anécdota es hasta elemental: los cuatro músicos enfundados en sus característicos trajes y con las entonces escandalosas melenas, viajan de Liverpool a Londres para presentarse en un programa de televisión. Un fastidioso abuelo despistado y las peripecias que atraviesan en el trayecto y a su llegada son recreadas en una película que parece un larguísimo videoclip, lo que la hace vanguardista considerando que se están cumpliendo 50 años de su estreno. Sus aportaciones en el área técnica se reconocen hoy en día por su influencia en la forma de filmar los videoclips, y su amplia repercusión en la cultura popular de los años 60.
Para el debut de The Beatles en la pantalla grande Richard Lester buscó al escritor Alun Owen, quien con amplia experiencia en la televisión gustaba mucho al cuarteto por su conocimiento del ambiente de Liverpool y los modismos en el lenguaje de sus habitantes. De hecho Owen recibió una nominación al Oscar al Mejor Guión por su trabajo en A Hard Day’s Night.
Los diálogos son el mayor atractivo en este argumento trivial, y Owen pasó varios días de convivencia con el grupo para familiarizarse con su manera de hablar y, sobre todo, con la mecánica de comunicación que se daba entre los cuatro. Se puede decir que fue un guión escrito como un traje a la medida de cada uno de los Beatles, que para 1964 andaban apenas en sus 20 a 23 años, cuyas vidas habían dado un drástico giro, eran ricos, famosos y perseguidos por miles de adolescentes, adorados por millones de fans en el mundo entero, y tenían ya dos años de intensa convivencia entrando y saliendo de trenes, aviones, automóviles, hoteles, barcos, escenarios y estudios de grabación. Suena atractivo, pero ya en la práctica esa “jaula de oro” no debe haber tenido nada de agradable. Alun Owen, a decir del propio Paul McCartney, se involucró a fondo con los estilos y las personalidades de cada uno y supo reproducirlo en sus parlamentos en los que quería recrear el ritmo caótico de sus vidas.
Un buen ejemplo es el diálogo entre Paul y John, cuando el primero justifica la presencia en el viaje de su abuelo. “¿Cómo que tu abuelo? Yo ya lo conozco y no es éste”, cuestiona John, a lo que Paul, con sentido común, del humor y británico, le contesta: “Es que tengo derecho a dos abuelos, éste es el otro”.
A Hard Day’s Night marcó todo un parteaguas y fue muy bien recibida por el público y la crítica.
Sería imperdonable que el sonido sea deficiente y, por supuesto, que hay que verla.
