Paseando con Molière

En la lista de siete largometrajes que integran el Tour de Cine Francés de este año se presenta Paseando con Molière Alceste à bicyclette, Francia 2013. Está dirigida por Philippe Le Guay que además coescribe el guión con el actor Fabrice Luchini que la protagoniza ...

En la lista de siete largometrajes que integran el Tour de Cine Francés de este año se presenta Paseando con Molière (Alceste à bicyclette, Francia 2013). Está dirigida por Philippe Le Guay que además coescribe el guión con el actor Fabrice Luchini que la protagoniza al lado de Lambert Wilson.

Alceste en bicicleta, traducción de su título en francés, es una comedia sencilla y ligera, muy entretenida, que sigue a dos actores y su batalla para llevar a la escena El misántropo de Molière, de ahí Alceste, el protagonista de la obra. Estos dos actores maduros pasan de los 60 años, y ya tienen rato en esa edad en que los hombres se convierten de nuevo en niños, aunque generalmente ellos no lo saben.

Están exquisitamente interpretados por Fabrice Luchini y Lambert Wilson, dos de los peces gordos del cine, el teatro y la televisión en Francia. Lambert es Gauthier, un actor todavía galán, que trabaja en una exitosa serie y ha optado por el dinero fácil que eso representa, además de que le encanta que la gente lo reconozca en la calle. Gauthier viaja a la isla de Ré para visitar “casualmente” a su viejo y querido amigo Serge, pero en realidad su intención es convencerlo de que participe con él en el montaje de El misántropo de Molière, en la que ambos actuaron en su juventud y que los dos conocen a la perfección.

Su misión no es fácil porque Serge está retirado de los escenarios, deprimido y profundamente decepcionado del medio; es el opuesto de Gauthier.  Vive en una vieja casa heredada de un pariente y no tiene la menor intención de retomar su carrera. Fabrice Luchini da vida a Serge dotándolo de ternura, melancolía y precisamente eso que mencionábamos arriba y que es propio de la madurez masculina: actitudes infantiles (y lo digo sin ánimo de ofender; las mujeres tenemos lo nuestro).

Paseando con Molière es una película amable, ligera y muy disfrutable. Su eje narrativo es la amistad de Serge y Gauthier en lo que también es un duelo de egos y de inteligencias que pondrá a prueba los años de amistad del pasado. Alceste, el protagonista de Molière es un hombre decepcionado del género humano, un poco en la línea de lo que le pasa a Serge. Radicalmente diferentes, en unos cuantos días las verdaderas personalidades de Serge y Gauthier irán emergiendo. Son los mismas diálogos de El misántropo los que dichos por cada uno los muestran como son en realidad, sus sentimientos, enojos, pasiones secretas, envidias, defectos y virtudes, encuentran el vehículo para expresarse en la pluma de Molière. 

La gran virtud de la película es la complicidad que existe entre Wilson y Luchini que parecen disfrutar en grande sus respectivas interpretaciones. Tanto en el momento en que son simplemente Serge y Gauthier, como al ponerse en los zapatos de Alceste y Philinte, parecen entrar y salir de un juego de cambio de personalidades bien orquestado y que fluye fácilmente por el gran talento de ambos actores.

Philippe Le Guay va revelando a los personajes de forma ingeniosa a través de sus ensayos con los ricos textos de El misántropo de Molière y las cosas se van complicando porque ambos, con sus grandes egos de actores consagrados, quieren interpretar al personaje principal, Alceste.

Al mismo tiempo Le Guay nos permite atestiguar el trabajo de los actores en su meticuloso entrenamiento para una puesta en escena. Como se aconsejan, corrigen y vuelven a sus líneas una y otra vez hasta que consideran que su interpretación es perfecta.

Es un homenaje a Molière, a los buenos actores, de los que a veces el gran público no tiene idea de la complejidad de su trabajo; es una disertación sobre la amistad masculina que es tan distinta a la femenina. Es sobre todo un homenaje al teatro.

Muy recomendable.

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