¿Qué voy a hacer con mi marido?: tener sexo
Con el título ridículo y simplista ¿Qué voy a hacer con mi marido? se estrena este viernes una película que tiene en sus dos protagonistas Meryl Streep y Tommy Lee Jones, la fórmula de su atractivo, pues en cuanto a dirección y argumento no aporta nada y no alcanza a ...
Con el título ridículo y simplista ¿Qué voy a hacer con mi marido? se estrena este viernes una película que tiene en sus dos protagonistas Meryl Streep y Tommy Lee Jones, la fórmula de su atractivo, pues en cuanto a dirección y argumento no aporta nada y no alcanza a desarrollarse. (Aquí entre nos les cuento que los españoles nos ganaron otra vez pues allá se titula “Si de verdad quieres…”, ¿cómo la ven?).
Hope Springs (Estados Unidos, 2012) es el título en inglés que se refiere a un centro de terapia para parejas en crisis al que ingresa el matrimonio otoñal alrededor del cual gira el guión de Vanessa Taylor con larga trayectoria en la televisión, pero que aquí nos queda a deber con un argumento inconsistente, timorato y poco realista.
Tanto al director David Frankel como a la señora Taylor se les escurrieron como agua entre los dedos el carisma y talento de Streep y Jones, dos de los pilares de la actuación en Hollywood. Pero ambos muestran su gran oficio para sacar adelante la película aportando más de lo que la débil dirección les sugería en una historia con la que al principio es fácil identificarse. ¿Qué voy a hacer con mi marido? se inicia en el hogar de Arnold y Kay una pareja con más de 30 años de casados que andan en sus 60. Los hijos ya no están en casa, la ilusión y la novedad han desaparecido, la costumbre y la rutina se han instalado y el interés y el sexo tienen varios años ausente de sus vidas, (lo cual es un cliché y totalmente falso apoyado en el mito de que el impulso sexual disminuye después de los 50 sin tomar en cuenta que muchas veces lo que ya no hay es amor).
En este drama-comedia el que se ve más desinteresado es Arnold (¿será que la autora del guión no conoce el Viagra?), pero Kay siente con frecuencia esa necesidad de contacto físico con su esposo, quiere que él vuelva a desearla, acariciarla y hacerle el amor como en el pasado. Para complicar más las cosas la pareja lleva un buen tiempo durmiendo en recámaras separadas y Arnold trae la libido diez metros bajo tierra.
Un buen día Kay se impone y le propone que vayan a ver a un famoso y carísimo terapeuta, Steve Carell muy desaprovechado, que “hace que vuelva a arder la llama” de matrimonios en crisis en un lugar que se llama Hope Springs. Esto está en el tráiler o avance, no le estoy revelando nada.
Aquí es donde hay que detenerse a analizar el trabajo de dos grandes intérpretes que con poca materia prima saben sacar “carnita” y demuestran que a pesar de un mal guión hacen milagros. Es un verdadero duelo de titanes (perdonando el lugar común) y la balanza se inclina hacia uno y otro lado destacando en varias secuencias el trabajo de Tommy Lee Jones que de primera impresión parecería el menos indicado para este personaje en el que se antoja alguien como Jack Nicholson o hasta Robert De Niro.
Pues gracias al trabajo de Jones nos creemos que Arnold es el típico abuelo casi jubilado que prefiere estar frente a la tele en su sillón favorito, viendo el golf, con sus pantuflas, pants, pijama o bata, aislado de todo y de todos. ¿Tener sexo con mi mujer? ¡Está loca! ¿Ir a terapia? ¡Es muy caro!
Pero conforme se desarrolla el relato Jones se hace dueño de la escena como este hombre bondadoso que pasa de los 65 años, que no está educado para demostrar sus sentimientos —como muchos hombres—; que no ve la necesidad de prodigar atenciones ni caricias a su mujer después de casi 40 años —como muchos hombres—; que no tiene “distracciones” fuera de su matrimonio —como algunos hombres—; que es profundamente vulnerable.
Sin sobreactuar y haciendo gala de una sobriedad deliciosa Tommy Lee Jones supera a Meryl Streep en varias secuencias como cuando están en las sesiones con el terapeuta, en que su lenguaje corporal junto con su evidente incomodidad y torpeza para entender lo que su mujer y el terapeuta le piden, revisten a Arnold de una enorme humanidad.
Streep por su lado alcanza a desarrollar parte de su talento para la comedia, pero su personaje, la mujer madura sensual pero desatendida, es demasiado común en el cine.
Entretiene.
7/10.
