Ahora se quieren cargar el Acuario del Mundo

Lorena Rivera

Lorena Rivera

Editorial

Sobre el Acuario del Mundo persiste la amenaza humana. El golfo de California es un ecosistema único donde habita una extraordinaria diversidad marina, desde un tercio de las especies de ballenas que se conocen, más de 890 especies de peces (90 endémicas), tiburones, lobos marinos, tortugas, rayas y la vaquita marina, cuya existencia pende de un hilo, hasta aves residentes y migratorias.

La UNESCO ha reconocido el valor excepcional de las 244 islas, islotes, costas y áreas protegidas inscritas como Patrimonio Mundial desde 2005, un compromiso que México tiene para preservar el laboratorio natural más importante para la investigación de la evolución de las especies.

Conservar y proteger la vida marina, arrecifes de coral, marismas, humedales y bosques desérticos y caducifolios debería ser una misión irreductible, porque, además, la crisis del clima en sí ya es la más grande amenaza existencial para humanos, ecosistemas y biodiversidad.

Sin embargo, todo esto fue pasado por alto y existe un megaproyecto fósil que amenaza al Acuario del Mundo.

El proyecto Amigo GNL consta de infraestructuras terrestre y marítima, como la construcción de una terminal de licuefacción, almacenamiento y exportación de gas fósil, en Guaymas, Sonora, para recibir el combustible a través de gasoductos provenientes de Estados Unidos y después cargarlo a buques metaneros con destino a Asia.

El portal de la empresa LNG Alliance indica que Amigo GNL está en desarrollo, una terminal de licuefacción de gas “natural” licuado (GNL), que “combina una huella ambiental compacta con la mejor tecnología de licuefacción de EU” y se compromete a “cumplir e implementar todos los marcos regulatorios aplicables a las plantas de licuefacción de gas natural en México”.

En medio de una crisis climática de grandes proporciones, países y empresas siguen desarrollando proyectos vinculados a los combustibles fósiles en lugar de explotar la tecnología limpia, que evoluciona a la rapidez que se requiere.

Organizaciones de la sociedad civil, comunidad científica nacional e internacional y ambientalistas se han opuesto a Amigo GNL, porque el impacto ambiental sería de enormes proporciones para la biodiversidad y las comunidades.

Nuestro Futuro AC es una de las organizaciones que está luchando para visibilizar que el proyecto pone en gran riesgo a las ballenas y otras formas de vida; sostiene que existen irregularidades y cuestionamientos sobre el procedimiento de evaluación ambiental y la información relacionada con la autorización; ha señalado contradicciones entre fechas, documentos y declaraciones oficiales. 

En marzo pasado presentó un juicio de amparo sobre el procedimiento de la manifestación ambiental y el proceso de consulta pública.

Aunque en junio un juez federal ordenó suspender temporalmente actuaciones relacionadas con la autorización ambiental, la ASEA informó que ésta había sido emitida el 13 de abril de 2026, antes de las medidas cautelares.

El 23 de septiembre pasado Nuestro Futuro comunicó que un juez federal otorgó una nueva suspensión definitiva que frena el avance material de Amigo GNL mientras continúa el juicio. 

Ese mismo día, se publicó un desplegado bajo el título “Un riesgo directo, existencial e inaceptable” firmado por más de 100 científicos mexicanos e internacionales, entre ellos destacan Julia Carabias Lillo, Sylvia Earle, Cristina Mittermeier, Jorge Urbán y Rodrigo A. Medellín.

Estos científicos se dedican al estudio y conservación de los ecosistemas marinos, saben de los desafíos y los peligros que acechan, y recalcan que Amigo GNL es un “riesgo directo, existencial e inaceptable a la internacionalmente reconocida biodiversidad y los hábitats del golfo” y atenta contra “los principios y valores bajo los cuales se crearon los sitios del Patrimonio Mundial, las Reservas de la Biosfera y los refugios de vida silvestre”.

Exhortan a los gobiernos de México y Estados Unidos a “oponerse, reconsiderar o prohibir las autorizaciones que permiten la industrialización del GNL en este ecosistema” y recuerdan que el oceanógrafo Jacques Yves Cousteau describió al golfo de California como el Acuario del Mundo.

Existen varios riesgos a los que se enfrentaría la biodiversidad, como el ruido submarino. Una revisión científica publicada en Frontiers in Marine Science documenta efectos potenciales sobre mamíferos marinos como alteraciones conductuales, estrés y cambios temporales o permanentes en los umbrales auditivos.

El aumento en el tráfico de embarcaciones, otro peligro, puede causar colisiones con ballenas y otros animales marinos.

Las alteraciones del fondo marino son otro de los impactos ambientales potenciales debido al dragado, erosión y modificación de los fondos marinos relacionados con la construcción de infraestructura portuaria y marítima. La amenaza de contaminación y accidentes es altamente probable. No hay que olvidar el desplazamiento de fauna y, por supuesto, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la cadena del gas fósil.

El litigio sigue abierto y no implica la cancelación del proyecto Amigo GNL, eso queda claro, pero este caso coloca bajo escrutinio la solidez de las decisiones ambientales y si los gobiernos están dispuestos a la devastación de un ecosistema de carácter universal. 

La UNESCO tiene la mira puesta y México tiene que informar en 2027 el estado de conservación de las islas y áreas protegidas del golfo de California, Patrimonio Mundial en peligro.