Las travesuras de El Niño siguen
Si creíamos haber visto y vivido todas las travesuras climáticas de las que es capaz El Niño, estamos equivocados. Aún no vemos ni sentimos lo peor. Y no se trata de ser catastrofista o crear pánico. Al contrario. El ahora es el momento justo para echar mano de todas las herramientas que nos brinda la protección civil para salvaguardar la vida de las personas que habitan zonas vulnerables.
Es estar preparados para que no nos agarren desprevenidos los golpes de lluvias torrenciales, tormentas o huracanes y, por ende, inundaciones; o las nevadas inclementes, la crecida de los mares, las sequías prolongadas e incendios forestales.
También se trata de tener programas para hacerle frente a los daños que causen los embates de El Niño y poder restituir —en la medida de las posibilidades— alimento, techo y aquellas actividades económicas con las cuales se mantienen las poblaciones que resultasen dañadas.
La variabilidad del clima plantea la necesidad de contar con proyectos de resiliencia climática y seguridad alimentaria, sobre todo para países pobres y en vías de desarrollo, como México y el resto de América Central y del Sur, sólo por mencionar algunos. Y El Niño es un desafío en ese sentido. Así que ya veremos de qué están hechos sus gobiernos y sociedades.
No hay que pasar por alto que, gracias a los avances tecnológicos y a la red de comunicación global entre los organismos encargados del monitoreo del clima, es posible prevenir a la humanidad.
Y los científicos nos lo advirtieron a mediados del año pasado. Las aguas del océano Pacífico se calientan, principalmente a lo largo del Ecuador. ¿Y esto qué significa?
Que El Niño ha enloquecido al invierno por el que atravesamos. Estamos padeciendo anomalías como temperaturas cálidas en zonas donde el termómetro habitualmente marcaría grados bajo cero, el agua se congela y hay nieve.
Ahí está el comunicado que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos emitió en agosto del año pasado informando que existe una probabilidad superior a 90% de que El Niño se prolongue a lo largo del invierno 2015-2016 del hemisferio norte y alrededor de 85% de probabilidades de que se extienda hasta la primavera de 2016.
Un hecho que ha encendido las alertas es lo que llaman los científicos “La tormenta monstruosa” que ha entrado en el Polo Norte, lo cual ha ocasionado temperaturas entre los 0oC y 1oC, ligeramente sobre el punto de congelación y muy por arriba de la temperatura media habitual en invierno. Y eso es anormal, porque el termómetro debería marcar -20oC.
El Ártico —“el aire acondicionado del mundo”, como algunos lo llaman— es la región más afectada por el cambio climático y dramáticamente su temperatura hoy está más caliente.
Como consecuencia de El Niño, también ya vimos una cadena de eventos desastrosos —a finales de diciembre pasado— como los tornados que devastaron varios condados de Estados Unidos, o las graves inundaciones que aún se viven, por un lado, en parte de América del Sur, y por el otro, en Reino Unido.
Todavía existen muchas incógnitas para los científicos acerca de la relación que hay entre El Niño y el cambio climático provocado por las actividades humanas.
Pero de lo que sí están ciertos los meteorólogos y especialistas en la materia es en señalar que este fenómeno en el periodo 2015-2016 será histórico debido a los trastornos que ya causó y que continuarán.
De acuerdo con las proyecciones, El Niño podría alcanzar o superar la dimensión registrada en 1997-1998, cuando hubo graves inundaciones y sequías extremas a escala mundial.
Y los gobiernos del mundo deben tener muy en cuenta el comunicado que a principios de enero lanzó la NASA, en el cual indica que el fenómeno de El Niño ha creado ya un caos climático a escala global y los mayores impactos se sentirán a principios del año que recién inicia. La NASA asegura que los cambios inducidos por El Niño ya afectaron la producción de alimentos, como arroz, trigo, café y otros cultivos, debido a sequías e inundaciones.
Así, 2016 no sólo estará bajo nubarrones. Experimentaremos problemas graves derivados de los temporales. Pero lo realmente importantes es que, sabiendo que aún están por venir más terribles travesuras de El Niño, seamos capaces de afrontarlas y salir a flote.
Twitter: @lorerivera
