Cuando pensamos en postales de la economía británica solemos imaginar el paisaje urbano de la City de Londres o Canary Wharf, como los lugares desde donde se manejan los negocios globales en oficinas con vistas al río Támesis.
Pero eso está cambiando, pues poco a poco se conocen historias de otras regiones, como el norte de Inglaterra donde miles de jóvenes aprenden sobre inteligencia artificial, robótica y manufactura avanzada.
O como en las Tierras Altas de Escocia que, si bien son famosas por sus montañas, lagos y paisajes espectaculares, ahora también destacan por Pentland, un proyecto de energía eólica marina que reúne inversión pública, capital privado, investigación tecnológica y desarrollo de talento local.
Más allá de la energía que producirá, lo interesante es lo que simboliza: la convicción de que las industrias del futuro pueden construirse a lo largo y ancho del territorio.
Hace un año, el gobierno británico puso en marcha su Estrategia Industrial Moderna, un plan de diez años enfocado en los sectores que definirán el crecimiento económico del futuro como energía limpia, manufactura avanzada, ciencias de la vida, tecnologías digitales e industrias creativas, entre otros.
Por eso, doce meses después, las historias más interesantes no están en Westminster ni en la City.
Están en lugares como Somerset, donde se está construyendo una de las mayores plantas de baterías para vehículos eléctricos de Europa. O en Belfast y Derry/Londonderry, que están consolidando nuevos polos de innovación en biotecnología, salud digital y transporte sostenible.
Lo que une a todos estos proyectos no es sólo la tecnología. Es una idea más amplia sobre cómo lograr mayor prosperidad económica en beneficio de las personas.
Para el Reino Unido la respuesta está en la capacidad de conectar talento, innovación, infraestructura e inversión en todas las naciones, y no únicamente en los centros financieros tradicionales como Londres o Edimburgo.
Los resultados comienzan a ser visibles. Durante el primer año de implementación de esta estrategia, el Reino Unido atrajo más de 380 mil millones de libras en compromisos de inversión privada, respaldó más de 150 mil empleos y consolidó su posición como uno de los principales destinos europeos para la inversión y la innovación.
Al centro de estos resultados está la confianza. En un contexto internacional cada vez más competitivo, las empresas buscan lugares donde puedan planear a largo plazo, encontrar talento especializado, acceder a financiamiento, desarrollar nuevas tecnologías y conectar con mercados globales.
El Reino Unido ofrece precisamente esa combinación. Sigue siendo uno de los principales centros financieros del mundo, pero hoy también está apostando por la IA, las ciencias de la vida, la energía limpia, la manufactura avanzada y las industrias creativas como motores de crecimiento para las próximas décadas.
Para México, esto significa que el Reino Unido es un socio que comparte una visión de trabajar juntos en oportunidades para invertir, desarrollar alianzas tecnológicas, expandir negocios o participar en cadenas de valor de alto crecimiento que beneficien a ambos países.
Además, hitos recientes como la entrada en vigor del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT) entre nuestros países abren nuevas posibilidades para profundizar el comercio, la inversión y la colaboración entre nuestras economías.
Mientras nuevas industrias toman forma desde las Tierras Altas de Escocia hasta Irlanda del Norte, vale la pena preguntarnos: ¿dónde más surgirán los próximos motores de crecimiento de la economía global? Y quizás más importante aún, ¿cómo pueden México y el Reino Unido aprovechar juntos esa oportunidad?
Sigamos la conversación en X e Instagram: @Susannah Goshko y @UKinMexico.
*Embajadora del Reino Unido en México
