México y la diplomacia

London eye

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Susannah Goshko* 

Confieso que sigo fascinada con la emoción con la que se vive el Grito de Independencia en México.  

En estas semanas, las calles ya están llenas de banderas, los edificios se comienzan a iluminar de verde, blanco y rojo, y hay una energía especial en el ambiente. Y, para los amantes de la gastronomía, está la llegada de los famosos chiles en nogada y otros deliciosos platillos. 

Pero algo en lo que reflexionaba recientemente es que, si bien México ganó su independencia, el mundo ganó una voz y un aliado muy relevante. 

Al convertirse en una nación independiente, México rápidamente se transformó en un jugador clave en el escenario internacional y, con el tiempo, desarrolló una tradición diplomática con una voz propia y una particular vocación por el multilateralismo gracias a varios diplomáticos que sentaron bases incluso para estudiosos de las relaciones internacionales fuera de México. 

Pienso, por ejemplo, en Genaro Estrada, cuya reflexión sobre la soberanía y las relaciones entre Estados dio origen a una doctrina diplomática que sigue siendo estudiada y debatida en todo el mundo. No son muchos los países que pueden decir que una idea nacida en su servicio exterior terminó formando parte del lenguaje de la diplomacia internacional. 

Pero también en Jaime Torres Bodet, cuya trayectoria internacional estuvo estrechamente vinculada con la UNESCO y con la idea de que la educación, la ciencia y la cultura podían ser instrumentos para construir paz. 

En 1945 encabezó la delegación mexicana que participó en la conferencia celebrada en Londres donde se redactó la Constitución que dio origen a la UNESCO. Años más tarde se convertiría en director general de la organización, llevando una visión mexicana a una de las instituciones multilaterales más importantes del mundo. 

Alfonso García Robles es también un gran ejemplo, pues durante la Guerra Fría, cuando el mundo estaba dividido y la posibilidad de una guerra nuclear era una amenaza real, dedicó buena parte de su carrera a convencer a países con intereses muy distintos de que podían ponerse de acuerdo para limitar las armas nucleares. 

Su trabajo fue fundamental para la creación del Tratado de Tlatelolco, que estableció una zona libre de armas nucleares en América Latina y el Caribe. En 1982 recibió el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en favor del desarme. 

Lo que encuentro particularmente interesante de estas historias es que, aunque muy distintas entre sí, tienen algo en común. Representan a un país dispuesto a participar en las grandes conversaciones internacionales de su tiempo y a aportar ideas propias. Esa vocación ha contribuido a construir la reputación de la diplomacia mexicana y sigue siendo una de sus fortalezas más reconocidas. 

En distintos momentos de su historia, México ha utilizado su diplomacia para intentar resolver conflictos, construir acuerdos y defender la importancia de las instituciones multilaterales. 

Hoy, esa tradición sigue siendo relevante. Reino Unido y México trabajan juntos en Naciones Unidas y otros foros multilaterales, y nuestros dos países comparten el compromiso de fortalecer el multilateralismo, promover el respeto de los derechos humanos y encontrar soluciones globales a desafíos como el cambio climático. 

La independencia hizo posible que pudiéramos encontrarnos con un país con intereses e ideas propias y mucho que ofrecer. Un país que encontró una manera extraordinaria de abrirse al mundo a través de la gran riqueza de su cultura, su gastronomía, su ciencia, sus empresas, sus artistas, sus estudiantes y, por supuesto, en sus diplomáticos. 

Para el Reino Unido, esa voz se convirtió en un socio, en un amigo y, en algunas de las conversaciones más difíciles del último siglo, en un interlocutor capaz de aportar ideas y construir puentes. 

México ganó su independencia, pero el mundo ganó a México. 

¡Que viva este hermoso país y su gente! 

Sigamos esta conversación en @SusannahGoshko y @UKinMexico, para que me cuenten: ¿qué es lo que los hace sentir más orgullosos de ser mexicanos y si van a cenar pozole rojo o verde?

*Embajadora del Reino Unido en México