Por Corin Robertson
Hay muchas y muchos británicos que han hecho de México su hogar.
Luis Long, relojero inglés convertido en arquitecto, cambió la fisonomía del Bajío, especialmente en León, Guanajuato;
Edward James es el poeta surrealista que creó el espacio escultórico de Las Pozas, en Xilitla, San Luis Potosí. Leonora Carrington llegó a México en 1942 y no sólo dio rienda suelta a su creatividad en pinturas y esculturas, sino que también fue pieza importante del movimiento feminista gracias a su obra Mujeres Conciencia.
La frase que da título a esta columna es una de mis favoritas y, sin duda, a los británicos nos gusta mucho la comida mexicana. Aún recuerdo la primera vez que visité México en 2001 y probé la cochinita pibil durante un viaje a Quintana Roo y Yucatán. ¡Me encantó!
Quedé maravillada ante la cantidad de ingredientes que se utilizan y, aunque debo reconocer que aún me cuesta trabajo comer picante, poco a poco voy incrementando mi resistencia al mismo.
El 16 de noviembre de 2019, la gastronomía mexicana fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco y, para describirla, no nos bastaría el espacio de esta columna.
Martha Ortiz y Fernando Stovell son tan sólo dos de los chefs que han puesto en alto el nombre de México en el Reino Unido. Pero hoy quiero hablar de una británica que ha llevado su amor por este gran país a todo el mundo a través de su obra.
Diana Kennedy (Southwood, por su apellido de soltera) nació en Loughton, Essex, el 3 de marzo de 1923. Tras emigrar a Canadá decidió viajar a Haití en 1957, donde conoció a Paul P. Kennedy, quien se desempeñaba como corresponsal de The New York Times.
Ese mismo año, la pareja se mudó a México, donde Diana descubrió su fascinación por la comida. Acompañando a su esposo, recorrió una buena parte del país investigando sobre una gran variedad de sabores e ingredientes nativos y aprendiendo a cocinar recetas de diferentes regiones. Dos mujeres la inspiraron para esto: la mexicana Josefina Velázquez de León (pionera en la difusión de la cocina mexicana) y la británica Elizabeth David.
A mediados de los sesenta, la pareja se estableció en Nueva York. Tras enviudar, Diana comenzó a dar clases de comida mexicana en esta ciudad estadunidense. En 1972 publicó su primer libro The Cuisines of Mexico (Las cocinas de México), que se convirtió en un best seller, Al día de hoy, tras cuarenta años de radicar en México, ha escrito nueve libros sobre el tema, testimonio de más de cincuenta años de investigación en sus recorridos por el país, desde Chihuahua hasta Yucatán.
A sus 97 años, Diana Kennedy es, además, una promotora de la biodiversidad en México, mediante la documentación y preservación de plantas comestibles para la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
Su labor la ha hecho acreedora a reconocimientos, como la Medalla de Plata de la Secretaría de Turismo (1971), la Orden del Águila Azteca del Gobierno de México en 1981 y desde 2002 es Miembro de la Orden del Imperio Británico, por estrechar las relaciones culturales entre México y el Reino Unido.
Diana Kennedy es un fabuloso ejemplo de las conexiones culturales que existen entre nuestros dos países. Cada día aprendo más sobre estos maravillosos vínculos y me animan a trabajar para crear más. Espero que esta columna haya despertado en ustedes no sólo el apetito por un delicioso mole o unas quesadillas de flor de calabaza, sino el interés de aprender y valorar la rica tradición gastronómica de México.
Espero sus comentarios en london.eye@fco.gov.uk
y a través de Twitter: @UKinMexico y @CorinRobertson
*Embajadora del Reino Unido en México
