La presidenta Sheinbaum está siguiendo el guion de López Obrador: “Cuando te sientas amenazado, muévete a la izquierda y refúgiate en tu base social”.
Así lo hizo el expresidente durante el desafuero o después de perder las elecciones presidenciales de 2006 y 2012; también cuando enfrentó situaciones críticas en su sexenio (“el culiacanazo”, la pandemia de covid-19 o la caída de la Línea 12 del Metro, por ejemplo).
Crisis todas ellas importantes, pero nada que ver con lo que está pasando ahora con Sheinbaum. La actual es de una dimensión mucho mayor. La acusación de “los diez de Sinaloa” por parte de Estados Unidos ha evidenciado, por un lado, la penetración del crimen organizado en el Estado mexicano y, por el otro, abierto la posibilidad de una intervención militar unilateral de los estadunidenses en territorio nacional.
La Presidenta se ha radicalizado con una narrativa de la defensa de la soberanía nacional, claramente antiyanqui, que agrada mucho a las bases más duras de Morena. Lo vimos ayer con toda claridad en su discurso celebratorio de su victoria electoral hace dos años.
Sheinbaum criticó duramente las acusaciones en contra de políticos miembros de su partido por parte de Estados Unidos. Esto, unas horas después de que el Congreso aprobara una reforma constitucional que permite la anulación de elecciones en caso de injerencia extranjera. La Presidenta parece decidida en no entregar a Rocha Moya y compañía con el riesgo que eso implica: que los estadunidenses los extraigan de manera ilegal como hicieron con Maduro y su esposa en Venezuela.
¿Es capaz Trump de hacerlo?
Yo no tengo la menor duda: sí, siempre y cuando vea un beneficio electoral para él y su movimiento con esta acción.
Acción que llevaría a la relación bilateral de México con Estados Unidos a una situación que no se ha vivido desde las épocas de la Revolución en que los estadunidenses invadieron al vecino del sur en un par de ocasiones. En ese momento, el país estaba muy dividido en medio de una guerra civil.
La otra invasión estadunidense ocurrió en 1846-1848 cuando también México estaba muy polarizado entre dos visiones de país, lo cual aprovecharon los vecinos del norte para apropiarse de la mitad del territorio nacional.
La Presidenta está atizando más el fuego de la polarización en lugar de hacer un llamado a la unidad nacional para enfrentar los riesgos reales que implican para la soberanía tanto la intervención del crimen organizado como la de Estados Unidos.
Del lado opositor tampoco hay un ánimo de conciliación con el partido gobernante. Al revés.
Amenazados los panistas por el ataque a su gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, han cerrado filas criticando al gobierno por haber pactado con el crimen organizado. La aparición este fin de semana de los expresidentes Fox y Calderón en un acto de apoyo a Campos, con sendos discursos duros, demuestra que el principal partido opositor también está polarizando.
Hace un par de semanas, en el programa que conduzco en N+FORO, organicé un debate sobre si había condiciones o no para un pacto nacional de todos los partidos con el fin de resolver el involucramiento del crimen organizado en la política y, así, desarticular la amenaza de la injerencia estadunidense en los asuntos de México. Tengo el mayor de los respetos por los representantes de Morena, PT, PAN y MC que participan en la mesa. Son políticos jóvenes e inteligentes, con diferentes puntos de vista, todos preocupados por lo que está ocurriendo en el país.
Viéndolos debatir, por un momento pensé que sí era posible un pacto nacional. Sin embargo, pronto aparecieron los reproches y las diferencias por lo que habían hecho sus respectivos gobiernos. Me quedó claro que la competencia electoral de las intermedias de 2027 ya había comenzado.
En eso ya andan todos los partidos.
Imposible en un contexto así pensar en un pacto nacional.
Al revés. La competencia rumbo a 2027 se agudizará en los próximos meses y, con ella, la polarización política.
Y, como bien dice Ana Magaloni, ya están puestas sobre la mesa las dos narrativas que se jugarán en la elección de 2027. Por parte de Morena y el gobierno: “En contra de la injerencia extranjera”. Por parte de la oposición: “En contra de los narcogobiernos”.
Me preocupa tal división en este momento crítico. Sí, la polarización motiva a las militancias partidistas. El resto del país, sin embargo, verá cómo se benefician aquellos que siempre le sacan provecho a la división política interna: el crimen organizado y Estados Unidos.
X: @leozuckermann
