Las listas del gobierno que denotan su miedo, paranoia y victimismo

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Regreso de vacaciones y encuentro que mi nombre aparece en una lista de cuentas de “medios y comentócratas” que “originan el mensaje” de un supuesto “ecosistema de amplificación digital”.  

La dio a conocer la Consejera Jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde. Según ella, y luego su jefa, no se trata de una lista, sino de la descripción de un modus operandi en el que se propagan mensajes contra el gobierno. Perdón, no nos vayamos con la finta. Es evidente que presentaron una lista de medios, periodistas y comentaristas que, ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, critican a la 4T.  

No me sorprende que mi nombre aparezca porque yo he sido crítico del lopezobradorismo por muchos lustros. Nunca les he dado el beneficio de la duda. Para mí, López Obrador siempre fue un líder demagogo, estatista, pueblerino y con tendencias autoritarias. 

Los resultados me han dado la razón. Sí, merezco estar en esa lista. Pero también pienso que los contribuyentes no pagamos impuestos para que el gobierno realice listas de sus críticos y las publique. En una democracia, el gobierno gobierna para todos incluyendo los que no comulgan con sus ideas. Con esta nueva lista, Alcalde se comporta más como funcionaria partidista que como funcionaria pública. Lo mismo puede decirse de la Presidenta, quien apoya el sectarismo desde el gobierno. 

Cuando gobernaba la capital, Sheinbaum había rechazado las listas argumentando que esto lo hacían los nazis y fascistas (le faltó, por cierto, los estalinistas). La hoy Presidenta le dio al clavo. Este tipo de listas las hacen gobiernos donde el Estado se confunde con el partido gobernante. Hitler las realizaba para proteger al partido nazi, Mussolini al fascista, Stalin al comunista. Sabemos que eso terminó muy mal para los enlistados: en el mejor de los casos, censurados, defenestrados y en el exilio, en el peor, encarcelados, torturados o ejecutados. 

En México, estamos lejos de esta situación. Pero la publicación oficial de la lista es el primer paso de una peligrosa pendiente resbaladiza: se sabe que así empieza, no dónde termina. 

En junio de 2020, AMLO publicó una lista de un supuesto Bloque Opositor Amplio” (BOA)  que pretendía vencer a Morena en las elecciones intermedias de 2021. Mi nombre apareció, lo cual desmentí porque todo era una mentira: el BOA nunca existió. Coincidentemente, en vísperas de una nueva elección intermedia, aparece otra lista, ahora de un “ecosistema”. 

Mi nombre sale de nuevo y de inmediato posteo en X: “Ay, abuelo querido, me pregunto qué opinarías al ver que, en este generoso México, que te recibió dos veces en tu obligado exilio por estar en las listas de los nazis y estalinistas, ahora su gobierno elabora listas de sus críticos donde aparece de nuevo tu nombre, que es el mío”.

Mi abuelo era Leo Zuckermann y fue víctima de una de las primeras listas de los nazis y, luego, de una de las purgas comunistas de Stalin. Dos veces tuvo que exiliarse. 

Estas historias familiares dejan huellas profundas, como debería saberlo Sheinbaum quien, un días después de mi post, dijo en la mañanera: “Entonces, se pasan por el chat: ‘ahora hay que hablar de la lista de Sheinbaum, la lista de Sheinbaum, la lista de Sheinbaum, córrele, córrele, córrele’. Y todos: ‘¡ay, yo me siento orgulloso de estar en la lista! ’, ‘¡ay, me pusieron en la lista, abuelo mío!’.” 

Nótese la paranoia. En Palacio Nacional creen que los críticos del gobierno chateamos para ponernos de acuerdo de qué decir, como seguramente sí hacen los propagandistas de la 4T. Que somos, como reveló AMLO hace seis años, un bloque opositor organizado. 

Yo no chateo con nadie sobre mis ideas. Reacciono frente a las barbaridades del gobierno en turno, como hacen muchos de los que aparecen en la lista: gente inteligente que critica a la 4T con es su derecho. 

Esta nueva lista es un otro intento de la 4T de victimizarse. Pobrecitos ellos que enfrentan a un malévolo “ecosistema de amplificación digital”. Ellos que son tan buenos y tienen tan poquito poder. 

La lista también evidencia la típica paranoia de un gobierno frustrado por estar perdiendo la narrativa dominante. No quieren hacerse responsables de una realidad adversa apabullante. No es que sean incompetentes y corruptos, sino víctimas de un gran complot en su contra. 

Cuando la paranoia aumenta, las consecuencias para los enlistados se van haciendo más peligrosas. Primero los señalan en la plaza pública, luego la censura, después las defenestraciones, exilios, encarcelamientos, torturas y hasta el asesinato. 

Por el momento, estamos en el primer paso de la pendiente resbaladiza.

¿Debemos descartar los siguientes pasos? 

Desde luego que no. 

Por eso, toca desenmascarar la mentira, paranoia y victimismo del gobierno con sus listas que no son listas.

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