Exorcismo en el Vaticano
Por Adrián Ruiz Villanueva Desde 1973 el símbolo de la expulsión del demonio o varios espíritus quedó inmortalizado con El exorcista, denominada como la cinta más escalofriante de todos los tiempos, después de ella ha habido otros filmes que han conseguido quedar ...
Por Adrián Ruiz Villanueva
Desde 1973 el símbolo de la expulsión del demonio o varios espíritus quedó inmortalizado con El exorcista, denominada como la cinta más escalofriante de todos los tiempos, después de ella ha habido otros filmes que han conseguido quedar en la memoria colectiva, aunque sin la misma solvencia que la cinta protagonizada por Linda Blair.
Estigma, El exorcismo de Emily Rose o La profecía han abordado el tema con cierto impacto y solvencia, dejando su propia huella. En esta cinta todo es un copy paste deliberado, que nos remite a todos los filmes antes mencionados, aunados a La profecía o El bebé de Rosemary, aquellos que decidan ver la cinta sabrán el por qué.
La cinta nos aborda la vida de una joven, acaba de cumplir 25 años, tiene un novio y un padre algo celoso de su retoño. En medio del festejo por su aniversario, y al partir el pastel, la doncella se corta con el cuchillo. La herida es profunda, hecho que hacen sea llevada al hospital. Dentro del nosocomio algo ha ocurrido, el demonio ha entrado en su ser y de ahí derivarán distintas situaciones, en las que el caos está a la orden del día.
Una vez asentados estos hechos, el Vaticano entra en acción, gracias al informe que otorgó un padre, de ascendencia latina, aquellos cuya fe es inquebrantable. En medio de videos, de trifulcas y de un score, no del todo efectivo, la cinta se desarrolla en medio de clichés y de simbolismos obvios, como los cuervos como emisarios del mal. Todo en medio de malas actuaciones, por parte de la protagonista Taylor Dudley, quien luce desangelada y jamás consigue generar empatía en el espectador.
Aún más infame resulta la cinta en su versión doblada en español, los diálogos lucen aún más insustanciales y sosos. Incluso llegan a arrullar. El nominado al premio de la Academia, Djimon Hounsou, luce totalmente desaprovechado en las manos de Neveldine, al igual que Michael Peña, la complejidad de los sacerdotes a los que encarnan es nula.
La cartelera mexicana debería ser exorcizada de cintas torpes y poco efectivas, eso sin mencionar intrascendentes, como ésta en la que todo luce rutinario, previsible y es capaz de sacarnos al chamuco que llevamos dentro, tan sólo por el coraje de haber invertido tiempo y dinero en verla.
DIRIGE
- Mark Neveldine
ACTÚAN
- Michael Peña
- Dougray Scott
- Djimon Hounsou
- Taylor Dudley
