Una larga agonía

La crisis venezolana ha provocado el éxodo de cerca de tres millones de personas de esa nación sudamericana

Kimberly Armengol

Kimberly Armengol

Rompe-cabezas

El socialismo del siglo XXI, que fue tan aplaudido y alardeado como el nuevo modelo social y económico que prometía subsanar las asimetrías en una de las regiones más desiguales del mundo, está agonizando desde hace varios años y su legado conlleva dolor y muerte.

La crisis venezolana ha provocado el éxodo de cerca de tres millones de personas de esa nación sudamericana, una de las mayores migraciones de las que se tenga memoria en nuestra América.

La lista de países receptores de esta población venezolana está encabezada por Colombia, seguida por Perú, Estados Unidos, Chile, España, Ecuador, Argentina, México, Panamá y Brasil. Una crisis humanitaria sin precedentes que indigna y afecta a todos los países de la región.

Al interior de la nación bolivariana el escenario es propio de algún país en estado de guerra: desabastecimiento, crisis, falta de energía, carencia de acceso a servicios básicos (salud, higiene, alimentación). Mientras tanto, Nicolás Maduro culpa a Estados Unidos de todos sus males y justifica sus absurdos con vacíos y paranoias.

En tanto, en Nicaragua, el régimen encabezado por Daniel Ortega y su esposa está a punto de colapsar la paz en la zona de Centroamérica. El saldo preliminar de esta crisis contabiliza más de cuatro mil heridos y 481 muertos, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos. 

Por más de cinco meses, Nicaragua ha sido el escenario de enfrentamientos constantes y violaciones a los derechos humanos de la población que exige la inmediata dimisión de Daniel Ortega y lo tildan de represor.

Decenas de protestas han sido sujetas de la represión de grupos policiacos y militares que han puesto el lente internacional en la situación interna de aquella nación. Ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas es sólo otro de los síntomas de esta descomposición. Un tema en el que el Consejo de Seguridad de la ONU se está enfocando por la posibilidad de una crisis regional y un éxodo como el de los venezolanos.

Por su parte, el Presidente argentino ha declarado que su país se encuentra en una “situación de emergencia”; el peso argentino se ha desplomado en un 50 por ciento en la relación con el dólar, la inflación ronda el 30 por ciento.

Entre uno y tres millones de argentinos padecen hambre, el 30 por ciento está sumido en la pobreza en una nación que en los últimos 70 años ha sufrido, por lo menos, diez graves crisis económicas.

En tanto, Ecuador comienza a mostrar signos de preocupación por altos niveles de endeudamiento.

Los sueños de millones de latinoamericanos, que tenían sus esperanzas de prosperidad en el socialismo del siglo XXI, hoy viven en la desesperación y la represión que recuerda a los vientos de terror de las dictaduras latinoamericanas de Augusto Pinochet, Fulgencio Batista, Jorge Videla, Alfredo Stroessner, Anastasio Somoza y Francois Duvalier.

POST SCRIPTUM

…y Paraguay enfureció a Israel al recular acerca de la decisión de mover su embajada de Tel Aviv a Jerusalén (para seguir aquella modita impuesta por el bélico Donald Trump).

En represalia, Israel decidió cerrar su embajada en el país sudamericano, se dice decepcionado y considera que habrá consecuencias en la relación bilateral. Ya veremos…

Twitter: @kimarmengol

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