¿Cambio de rumbo?

Kimberly Armengol

Kimberly Armengol

Rompe-cabezas

Pocas veces unas elecciones intermedias, en las que no se elige a un presidente, acaparan tantas miradas nacionales e internacionales como las de noviembre próximo en Estados Unidos. Faltan menos de tres meses para la prueba de fuego del trumpismo.

La más reciente encuesta de Quinnipiac coloca la aprobación presidencial en 32%, el nivel más bajo que ha tenido Trump. Los sondeos recientes apuntan a una ligera ventaja demócrata de cara a las elecciones legislativas; aunque el partido opositor suele beneficiarse en las elecciones de mitad de mandato, la diferencia es muy reducida. Por supuesto y de acuerdo con el presidente Trump, las encuestas están manipuladas y sesgadas.

EL DESGASTE DE LA CREDIBILIDAD

Una de las razones del desgaste de la actual administración es el conflicto bélico con Irán. Gran parte del capital político del presidente y de sus aliados republicanos se ve mermado por este conflicto que nunca debió haber sucedido por el alza de los precios y los discursos que no concuerdan con la realidad.

La promesa de resolver rápidamente este conflicto se esfumó en estos cinco meses atrapados en una espiral de amenazas, treguas, nuevas amenazas, negociaciones infructuosas y el “ya merito” que cada semana es menos creíble. La realidad: el estrecho de Ormuz continúa comprometido y los precios del petróleo por las alturas.

Los estadunidenses están fastidiados. Seis de cada diez votantes están en contra de este conflicto y sus devastadoras consecuencias económicas. Lejos de los bolsillos está la era dorada y el Make America Great Again.

La credibilidad del presidente no sólo se erosiona por los temas en política exterior; esta misma semana volvió a insinuar una relación entre las vacunas y el autismo, y afirmaba que la vacuna MMR ocasionó muertes y que son del tamaño de un refresco. “Realidades” que sólo viven en su mente, pero que son dichas al micrófono a millones de personas. Por supuesto, no existe evidencia científica de ninguno de estos dichos. 

¿Y EL OUTSIDER?

Donald Trump obtuvo gran parte de su popularidad presentándose como un outsider y quien se atrevía a decir con irreverencia y autenticidad lo que los políticos tradicionales no se atrevían. Hoy se presenta como un líder con un problema serio de confianza.

En tanto, alguien busca ocupar ese lugar de outsider y son figuras no tradicionales del Partido Demócrata. Por un lado, Zohran Mamdani, socialista democrático, quien ganó la alcaldía de Nueva York. Abdul El-Sayed, que ganó la candidatura demócrata al Senado en Michigan. Algo parece estar moviéndose dentro del Partido Demócrata, quienes en las últimas elecciones apostaban por candidatos desangelados y moderados que no levantaban ninguna pasión, basta ver los lamentables resultados de Kamala Harris. Da la impresión de que los demócratas buscan posiciones económicas y sociales más agresivas que confronten directamente a la administración actual.

Un riesgo enorme, pero, probablemente, la jugada maestra que necesitan. Estados Unidos es un país donde las palabras “socialismo” y “comunistas” evocan las más grandes fobias y Trump intenta convertir cada candidatura demócrata en la sombra de la izquierda radical.

En las primarias de noviembre no sólo se medirá el apoyo a Trump; también el tipo de oposición en la que se va a convertir el Partido Demócrata y si la izquierda tiene cabida en un país, políticamente hablando, profundamente conservador.