El partido que vale la pena ganar

Juana Ramírez

Juana Ramírez

El Arco de Juana

México volverá a ser anfitrión de un Mundial y, aunque gran parte de la conversación pública se ha concentrado en estadios, turismo, movilidad y derrama económica, existe un tema menos visible y por mucho más importante: la salud. 

Este evento será el primero en la historia con 48 selecciones participantes y tres países sede: México, EU y Canadá. Tan sólo en México se espera recibir más de cinco millones de visitantes. En términos de salud pública, se trata de una concentración masiva de personas provenientes de cientos de regiones con distintos perfiles epidemiológicos, hábitos de salud, esquemas de vacunación y riesgos sanitarios. Por ello, el Mundial será una verdadera prueba de estrés para el sistema de salud, que enfrentará desde golpes de calor, intoxicaciones alimentarias y accidentes de tránsito, hasta brotes infecciosos, emergencias cardiovasculares y situaciones de atención masiva derivadas de incidentes de seguridad.

En Rusia 2018 se registraron más casos por enfermedades gastrointestinales e infecciones prevenibles por vacunación que brotes epidémicos extraordinarios. En Brasil 2014 hubo 2,570 atenciones médicas, 56% hombres: 68%, consultas clínicas; 29%, traumatismos o lesiones.

Aunque México no exige ningún certificado de vacunación obligatoria para ingresar al país —excepto a quienes provienen o transitaron por un país endémico de fiebre amarilla—, el Mundial puede facilitar la introducción o reintroducción de enfermedades prevenibles por vacunas. Recientemente se anunció el fortalecimiento de filtros sanitarios y medidas preventivas relacionadas con brotes internacionales de ébola. La pregunta es si el sistema de salud está preparado para enfrentar un desafío de esta dimensión.

Mientras muchos están preocupados por el término a tiempo de las obras del AICM, a muy pocos les preocupa el estado y capacidad de los hospitales. Está documentado que durante un Mundial aumentan las consultas por consumo excesivo de alcohol, lesiones traumáticas, deshidratación y complicaciones de enfermedades crónicas. Además, muchos visitantes llegan con padecimientos cardiovasculares, diabetes, hipertensión o enfermedades respiratorias.

El país sí tiene experiencia en vigilancia epidemiológica y respuesta a emergencias sanitarias. El IMSS informó el fortalecimiento de sus mecanismos de monitoreo, protocolos de atención y estrategias de continuidad operativa ante riesgos sanitarios relacionados con el Mundial. La Ssa tiene planes específicos para la coordinación interinstitucional, atención médica de urgencias, laboratorios, salud mental, vigilancia epidemiológica y respuesta ante emergencias. Sin embargo, sería ingenuo pensar que los retos desaparecen por la existencia de protocolos.

México llega al Mundial con hospitales que todavía enfrentan presiones operativas importantes, déficit de personal especializado en algunas regiones, rezagos en infraestructura y una demanda cotidiana que ya pone a prueba la capacidad instalada del sistema. Sin embargo, el Mundial puede convertirse en una oportunidad extraordinaria para dejar capacidades instaladas que permanezcan después del último partido. Como el aeropuerto, poco importa de verdad si logra estar listo para la próxima semana. La mejora de las instalaciones era urgente y pasadas las festividades futboleras, nos quedaremos con lo invertido.

En el Mundial de 2022 se desarrolló un sistema de vigilancia sanitaria que incluyó monitoreo epidemiológico y sindrómico en tiempo real, sistemas digitales de detección temprana, coordinación permanente con la OMS y protocolos específicos para enfermedades respiratorias y gastrointestinales; y muchas de esas capacidades se quedaron como legado para el sistema sanitario catarí.

Quizá la verdadera pregunta no es si México puede organizar un Mundial exitoso. Porque cuando el silbatazo final llegue, las cámaras internacionales se apaguen y los turistas regresen a casa, los hospitales, médicos, enfermeras y pacientes mexicanos seguirán aquí. Y ése es el partido que vale la pena ganar.