¿Puede renacer el nazismo?

Juan José Serrano

Juan José Serrano

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Es una pregunta que incomoda desde lo más profundo de la conciencia, el intelecto y los sentimientos. Me parece que la historia nos ha demostrado que fue uno de los momentos más sombríos y lamentables de la humanidad. Aquel funesto periodo en el que, por la ideología de una persona, se reunió a un grupo y se le convenció de cometer crímenes atroces; por lo que he leído, escuchado y vivido, me parecería imposible que se repitiera. Sin embargo, se abre una pequeña ventana para que un joven de 35 años, Ulrich Siegmund, pueda darle un enfoque propio y distinto a una etapa trágica que la historia ya ha enjuiciado.

Nacido en Havelberg, Alemania, de acuerdo con el diario español El País, estudió psicología económica y administración de empresas; interesado en la política desde joven, se afilió a un partido de reciente creación a los 24 años. La fuerza política a la que se unió fue la que lo llevó a la victoria: Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán). Es uno de los políticos más populares de su país, con 670 mil seguidores en Instagram y más de 900 mil en TikTok; se menciona que siempre ha gozado de popularidad, desde su adolescencia, por su estilo amable y cercano a la gente. Los medios destacan su sonrisa y su manera desenfadada de comunicarse.

Siegmund acaba de ganar el fin de semana el escaño que le permite liderar el parlamento de Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania; el domingo triunfó en una elección calificada como histórica. Con AfD, un partido de ultraderecha, ganó de manera inobjetable los comicios del domingo 6 de septiembre con casi 44% de los votos. Esa región es la que tiene menor número de migrantes, cuando uno de los ejes de campaña fue el discurso antiinmigrante.

Los líderes mundiales ya se han expresado al respecto: la preocupación por el triunfo de la extrema derecha es el común denominador. Pedro Sánchez, jefe de gobierno español, expresó que la amenaza de la ultraderecha se debe a la resignación de la derecha conservadora en espacios de Europa y del mundo, ocupados así por los extremistas. Otros políticos del viejo continente se han manifestado en el mismo sentido, al punto que el primer ministro de Polonia expresó, de acuerdo con el diario británico The Guardian, que sólo los traidores o los idiotas pueden regocijarse con el triunfo de ese partido. Dirigentes de extrema derecha en Europa festejaron la victoria de AfD: desde Vox, en España, y Chega, en Portugal, hasta el exprimer ministro húngaro Viktor Orbán, quienes la calificaron como un triunfo histórico.

La preocupación generalizada radica en la campaña que difundió Uli —como es mencionado habitualmente— Siegmund, más allá de la ideología del partido. Una de las ideas que se implementarán en los edificios públicos es hacer ondear la bandera alemana en ellos, así como la adopción del pensamiento “piensa alemán” (“think German”). Otra propuesta de campaña es la referente a la migración: prometió deportaciones desde el primer minuto de su gobierno. Ofreció, además, la creación de salones separados en las escuelas para las y los alumnos refugiados, con lo que establecería una clara diferenciación entre los menores de edad. Asimismo, ha expresado que recortará apoyos a organizaciones y fundaciones que reciben recursos públicos.

El hecho de que Siegmund haya obtenido la posibilidad de gobernar una región de Alemania no le otorga, por sí mismo, la facultad de convertirse en canciller del país. La incertidumbre surge al haber alcanzado casi 44% de los votos, lo que abre la posibilidad de que se repita a nivel nacional. Las siguientes elecciones federales serán en 2029; con el crecimiento de AfD, la política germana ya cambió. Lo que no debe cambiar nunca es la memoria hacia el pasado. Y tal vez valga la pena recordar a esa gran nación el compromiso que asumió con las generaciones presentes y futuras, lo cual se expresa en la frase: “La promesa de nunca jamás”.

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