El deporte italiano vive el mejor momento de su historia, acumulando éxitos, propiciando en el país de la bota una enorme alegría y orgullo. El trabajo de las distintas federaciones y autoridades del deporte ha ayudado a que distintas disciplinas se encuentren cosechando los frutos de una labor que lleva años.
Lo sucedido en ese país es una muestra de cómo los resultados se pueden lograr cuando hay planes estratégicamente hechos y las cosas se hacen pensando no sólo en el presente, sino también a largo plazo. Si se suma todo eso a la mentalidad de los italianos que siempre han sido grandes competidores y amantes del deporte, la combinación es perfecta. No es casualidad lo que está sucediendo, los ejemplos son varios, desde el deporte olímpico a otras disciplinas de enorme popularidad a nivel mundial.
Italia se ha convertido en mucho más que un animador en los Juegos Olímpicos, tanto en la edición de verano como en la de invierno, como acaba de suceder hace unas semanas, con su brillante participación en Milán-Cortina, terminando sólo detrás de Noruega y de EU en medallas totales, y sólo a dos de oro del país de las barras y las estrellas. Mientras que, en la edición veraniega en París terminó con 40 preseas en total.
A lo anterior, hay que agregar que Italia está en el mejor momento de su historia en el tenis, encabezando los triunfos Jannik Sinner, que ha logrado lo que ningún otro jugador de ese país, y junto a otro grupo de talentosos tenistas han ganado la Copa Davis en las dos más recientes ediciones.
Sin olvidar que el deporte motor de esa nación tiene a la nueva sensación de la Formula 1 en Kimi Antonelli, que se convirtió en el primer italiano en ganar grandes premios consecutivos desde Alberto Ascari. Además, hace dos años Francesco Bagnaia ganó el mundial de Moto GP, y hoy Marco Bezzecchi es líder del campeonato.
El problema es que mientras mujeres y hombres que representan a Italia están logrando cosas espectaculares, el futbol, deporte de mayor popularidad en el país, vive la peor crisis de su historia. No hace mucho escribí aquí acerca del pobre rendimiento de los clubes italianos a nivel continental, y eso ha ido de la mano de lo que ha pasado con su selección.
Unas semanas después un nuevo fracaso se ha consumado y la crisis se ha agudizado con la Nazionale que ha quedado fuera de la Copa del Mundo por tercera edición consecutiva. El resultado de años de descuido de sus fuerzas básicas, algo que Roberto Baggio señaló cuando en 2011 propuso un plan de trabajo para la Federación de Futbol, presentando un escrito de 900 páginas en las que se detallaban los pasos a seguir para evitar otro fracaso como el del Mundial de 2010, pero en lugar de hacerle caso, fue ignorado.
El contraste es enorme, mientras los que han trabajado bien están logrando triunfos históricos, el calcio hoy vive de su historia y del recuerdo de los triunfos del pasado.
