Sacrificios

La Orquesta de Cámara de Bellas Artes carece de una sede definitiva para realizar ensayos y conciertos.

Una de las orquestas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) que pocas veces mencionamos es la de Cámara de Bellas Artes (OCBA), integrada por al menos 20 músicos dedicados, según su página oficial, “a difundir y explorar la música orquestal de cámara, tanto mexicana como internacional”, la cual, hasta el momento, carece de una sede definitiva para realizar ensayos y conciertos.

Es curioso que siempre se exige el mayor nivel a todas las agrupaciones, pero sin garantizar que se cumpla cierta necesidad básica: un espacio que les permita estudiar el repertorio sin alternar el foro con otras instancias, tal como ocurre a las orquestas Típica de la Ciudad de México y Escuela Carlos Chávez.

De momento, los músicos de la OCBA comparten sede con la Compañía Nacional de Teatro, en un foro del Centro Cultural del Bosque. Sin embargo, esta semana recibieron una noticia que pareciera alentadora: las autoridades de Música del INBAL les prometieron que pronto podrían ocupar también, en algunos horarios, el Pabellón Escénico, ubicado a un costado del Auditorio Nacional, aunque esto debieron negociarlo a cambio de ceder “en préstamo” uno de los pianos de la agrupación, el cual en el futuro será utilizado para diversas actividades artísticas.

Lo que no se ha comentado oficialmente es que ambos pianos de la OCBA no están en buenas condiciones. El primero, un Yamaha de 3/4 de cola —que originalmente intentaron llevarse al Pabellón— es el único que aún funciona, aunque el afinador ya les dijo que el instrumento requiere un cambio de maquinaria, por lo que necesita un diagnóstico más amplio. Y el segundo, un Petrof de cola completa, que estaba prácticamente inservible debido a la humedad y, hasta donde se sabe, sus teclas estaban tan duras que era imposible tocarlo.

El acuerdo entre las autoridades de Música del INBAL, que encabeza José María Serralde, y la OCBA fue que se llevarían el Petrof para repararlo y utilizarlo en el Pabellón, y que el Yamaha sería atendido en los siguientes días. Esperemos que les cumplan.

Mientras tanto, surgen dos preguntas para Alejandra de la Paz, titular del INBAL: ¿No hay un espacio digno en todo el complejo Chapultepec que pueda ocupar esta orquesta como sede fija? ¿Será que la OCBA también deberá entrar en el proyecto integral de renovación de las escuelas de educación artística y cultural del INBAL para que los doten de instrumentos? Ojalá que no suceda, pero si la orquesta se queda sin piano, seguramente parte del repertorio no podrá ser llevada al Palacio de Bellas Artes.

AJUSTES EN MINERÍA

Fernando Macotela, director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), anunció el año pasado que este 2025 se realizarían algunos ajustes en la organización del encuentro librero, con la idea de reducir el precio de los stands.

Esta semana llegó la solución, en forma de recorte al número de días de la feria y, en consecuencia, en la cantidad de actividades, para bajar el costo en 30%, lo que Macotela justificó.

“Nos acusaron mucho de que éramos la feria más cara, pero nunca nadie se quejó que fuéramos la feria más larga, ¿verdad?, y que ofrecíamos, por el mismo precio, dos días adicionales de ventas. En cuanto se cortaron esos dos días empezaron las críticas y se preguntaron por qué dos días menos. Bueno, porque nos costaba mucho dinero, entre horas extras del personal de base, etcétera”, expresó con ironía el pasado martes.

Así que, sencillamente, las autoridades de la FILPM, que ya anunciaron que no se preocuparán más por números rojos ni negros, simplemente contrajeron la programación –de mil 157 actividades (en 2024) a mil 048 en este año–, por el bien de los lectores, supongo. Señores, quizá es momento de llevar este emblemático encuentro a un foro menos costoso.

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