- La inseguridad y la falta de recursos en México inhibe el acceso a museos, teatros, zonas arqueológicas y salas de cine y de concierto.
Las estadísticas que retratan el consumo cultural en México siempre destacan el creciente uso de plataformas y la apuesta por el streaming, pero lo que no indagan esas encuestas es cómo influyen la violencia y la inseguridad en esa decisión. Es un dato invisible.
Y no es que la violencia nos paralice —aunque habría que detenerse en Michoacán, Guadalajara, Culiacán, Ciudad Victoria, el Estado México y en zonas de la capital—, pero sí es una realidad que la inseguridad (y la falta de recursos) inhibe el acceso, en particular cuando se trata de mujeres que deciden no acudir a museos, teatros, sitios arqueológicos y salas de cine y de concierto, porque cada una de ellas debe considerar una logística particular al viajar de noche.
Por ejemplo, ir en grupo, tener acceso a taxis de plataforma, el monitoreo de la ruta en tiempo real por parte de familiares o amigos y, en el caso de quienes utilizan transporte público, arriesgarse a ser asaltada o acosada, factores que ninguna política cultural considera, pero que están ahí e inciden en la falta de público en los foros.
Sé que no es el caso de todas, pero sí hay un amplio grupo de mujeres que han decidido ponderar su seguridad por encima de asistir a estas actividades. Dejo por aquí un par de voces anónimas de profesionistas que hablan de eso.
VOZ 1: “Prefiero no ir a actividades culturales, sobre todo si son de noche, como conciertos en Bellas Artes o CU, que son a las 19:00 horas, porque el regreso a casa implica un largo traslado a una colonia popular. Tampoco voy a zonas arqueológicas en ciertos estados, porque no hay transporte o el regreso no es seguro”.
VOZ 2: “Cuando Calderón (gobernaba) iba saliendo de la universidad y mi plan era visitar cada Pueblo Mágico, pero desde entonces nunca más he vuelto a sentir el país seguro, así que ya no seguí mi plan y ando con cautela. Todo eso me hace ser monótona y tener el sentimiento de que ‘el mundo no es un lugar seguro’”.
SIN PLANEACIÓN
La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, que dirige Ana Francis López Bayghen, informó que, “debido a dificultades técnicas que ya están siendo atendidas en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin
Yoliztli, el Concierto de Mujeres Compositoras que ofrecería la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México este sábado 7 de marzo de 2026, en el marco del Día Internacional de las Mujeres, será reprogramado para la Temporada 2027”. Obviamente el costo de los boletos será reembolsado.
Una vez más, la autoridad cultural muestra su falta de planeación, pues estas “dificultades técnicas” no debieron interrumpir ningún concierto programado, ya que este tipo de recintos cuenta con un programa anual de mantenimiento. Eso lo han repetido hasta el cansancio. Y algo más: ¿No era necesario aclarar, por respeto al público afectado, cuáles son esos urgentes trabajos que realizarán en ese desvencijado foro?
SPM, AÚN SIN SEDE
Excélsior reportó hace un mes que el INBAL, que dirige Alejandra de la Paz, dejó de pagar la renta del inmueble que ocupa el Salón de la Plástica Mexicana (SPM), situado en Colima 196, colonia Roma Norte, por lo que existía un riesgo de que este foro desapareciera.
En respuesta, la dependencia dijo que el Salón de la Plástica Mexicana no desaparecerá, que sí dejará la sede que ocupó durante 32 años y que la decisión no responde a adeudo alguno. No sé si opine lo mismo el dueño del inmueble.
La realidad es que los integrantes del Salón ya están haciendo maletas y, de momento, sólo tienen la promesa de Gerardo Cedillo, coordinador de Artes Visuales del INBAL, de que serán reubicados en un espacio de dimensiones similares en la calle Donceles, en el Centro Histórico. Ojalá que no les den gato por liebre y que el acondicionamiento de la próxima sede no termine por ser un mito genial.
