Naciones Unidas

La Organización de las Naciones Unidas surgieron como una respuesta necesaria a los efectos devastadores causados por la Segunda Guerra Mundial.

El Día de las Naciones Unidas se celebra el 24 de octubre desde el año 1948. La fecha es una oportunidad anual para recordar, analizar y ampliar los asuntos de la agenda internacional.

Así, el asunto que agobia al mundo entero es el de la pandemia de covid-19. La comunidad global se ha ido recuperando gradualmente, sin embargo, falta mucho para lograr el regreso a la normalidad.

La inequidad en la distribución de las vacunas y el logro de su acceso universal constituyen dos de los múltiples obstáculos que habrán de vencerse, y esto sólo será posible mediante la cooperación de todos los países miembro de la ONU.

La Organización de las Naciones Unidas surgieron como una respuesta necesaria a los efectos devastadores causados por la Segunda Guerra Mundial, en la que la Alemania nazi y la soberbia de su Führer Adolfo Hitler fueron vencidas el 7 de mayo de 1945, rindiéndose incondicionalmente ante los países aliados en Reims, Francia.

El multilateralismo funciona cuando la diplomacia es eficaz, cuando se utilizan las experiencias, el conocimiento, la audacia y astucia para prever posibles escenarios de conflicto entre dos países o en un conjunto de naciones. Es necesario, por supuesto, determinar la mejor de las opciones para el arreglo y conciliación de dichos conflictos, siempre con sustento en los andamiajes institucionales, resultado de leyes y tratados internacionales de los que somos parte.

La diplomacia se apoya en el multilateralismo, contemplado en la carta fundacional de las Naciones Unidas y en los principios de resolución pacífica de las posibles controversias que surjan entre países.

Los conflictos surgen por límites geográficos, de aguas, comercio terrestre o marítimo, migración, inestabilidad social, colonialismo, los sistemas políticos, las religiones, las ideologías, el petróleo, los metales, las piedras preciosas, las armas nucleares, las guerras, el crimen organizado, el tráfico de drogas, la trata de personas, etcétera.

Algunos de los principios de política exterior vigentes son: la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias internacionales, la proscripción de la amenaza o del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los Estados, la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha por la paz y la seguridad internacional.

Así como los 17 asuntos prioritarios adoptados por los países integrantes de la ONU mediante la Agenda 2030 (fin de la pobreza; hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad, igualdad de género, agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminante, trabajo decente y crecimiento económico, industria, innovación e infraestructura, reducción de las desigualdades, ciudades y comunidades sostenibles, producción y consumo responsable, acción por el clima, vida submarina, vida de ecosistemas terrestres, paz, justicia e instituciones sólidas, alianzas para lograr los objetivos).

Si partimos de la definición de convención, como un conjunto de estándares, reglas o normas y criterios que son de aceptación general para un determinado grupo social, entenderemos que el Derecho Convencional Internacional es determinante para lograr acuerdos y su cumplimiento entre los países, respecto de los asuntos que más ocupan a la comunidad global. Así, se pacta en la Convención de Viena en 1969, sobre “el Derecho de los Tratados”, constituyéndose en el principal referente normativo para la vida diplomática y consular de todos los países al instaurar reglas consuetudinarias; de ahí la importancia de sus resultados, al reforzar alianzas estratégicas, acordar y alinear las más altas prioridades de las agendas de los asuntos urgentes y comunes de los Estados miembro e impulsar acuerdos que permitan negociaciones exitosas entre los todos los países.

¿O no, estimado lector?

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