Mujeres

Hoy en Nueva York, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como cada año, realiza la tradicional marcha a favor de las mujeres del mundo, en la que participan miles de defensoras  
y activistas de la igualdad de género. 

En la época patriarcal, la mujer era tratada como moneda de cambio, objeto de utilidad, simple mano de obra y como objeto sexual.  No decidía por sí, ni era dueña de su cuerpo. Los matrimonios eran convenidos por sus padres. En la Edad Media se ejerció la misoginia como feroz aversión y odio a las mujeres, sólo se les concedía capacidad para procrear.

En la Revolución Francesa, las parisienses se movilizaron para exigir “libertad, igualdad y fraternidad”. En la Edad Contemporánea aparecieron las mujeres piratas valientes buscando su propia libertad; en el siglo XIX se reformó el islam para darle derechos de casarse, divorciarse y heredar. En Copenhague (1910), la Internacional Socialista proclamó el Día Internacional de la Mujer para lograr el sufragio femenino universal; en Nueva York (1911), 130 mujeres inmigrantes fallecieron al incendiarse una fábrica de camisas. 

Fueron mujeres rusas las que celebraron un 8 de marzo de 1914 el Día Internacional de la Mujer para protestar por la Primera Guerra Mundial, y en 1917 se declararon en huelga en demanda de “paz y pan”, consecuencia de los dos millones de soldados rusos muertos en la guerra; cuatro días después, el zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional les concedió el derecho de voto.  

La Carta de las Naciones Unidas (1945) fue el primer acuerdo internacional para afirmar el principio de igualdad entre mujeres y hombres; en 1975, la ONU declaró formalmente esta fecha como la del Día Internacional de la Mujer; y 20 años después, 189 países en Beijing establecieron la agenda para la materialización de sus derechos fundamentales.

Surgió el movimiento feminista (1960) reclamando equidad, al negarse una modista de color a ceder su asiento en el autobús a un hombre blanco.   Con el control de la natalidad lograron planear su edad adulta, escoger su desarrollo profesional, ganando espacios en el campo laboral como profesionistas, a pesar del sincretismo cultural y religioso que obstaculiza su desarrollo pleno. El Inegi registró 57 millones de mujeres; 20 millones trabajan formalmente, se casan en promedio a los 25 años, con dos o tres hijos, 5.3 millones de madres son solteras, separadas o divorciadas, el 1.2% de la población es niña de 12 a 17 años casada, 76% es empleada, 6% trabaja por su cuenta y 5% es obrera.

Las mujeres demuestran con tesón todos los días el esfuerzo que realizan para ser madres responsables, llevar comida a casa y educar a los hijos, pues en nuestro país 20% tiene un hijo antes de los 20 años. Después de realizar su trabajo doméstico, salen a trabajar en un transporte y movilidad que les roba cuatro horas al día, sufren acoso laboral, regresan a casa y puede existir violencia intrafamiliar, enfrentan una justicia deficiente, pueden vivir un embarazo no deseado por incesto o violación que ponga en riesgo su vida, sufren despidos injustificados,  duermen poco y trabajan mucho.

El Censo Mundial de 2011 registró que son tres mil 42 millones, se calcula que 100 millones se casaron antes de los 18 años, cada año 14 millones de adolescentes son madres. La Organización Mundial de la Salud reporta que mil mujeres mueren al día por complicaciones prevenibles del embarazo y del parto. En 2010, más de 60 millones de niñas eran forzadas a casamientos antes de los 18 años. Se estima que entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres viven actualmente con las consecuencias de mutilación genital, y que tres millones de niñas corren el riesgo de esa práctica todos los años, según ONU Mujeres.

En general, el número de mujeres que moría por ausencia de asistencia médica se ha reducido a la mitad. Han ganado espacios y leyes que las protegen, se han incorporado en niveles laborales de dirección de empresas, en órganos legislativos, de gobierno y organizaciones mundiales.  ¡Mucho ha mejorado su situación!; ¡sin embargo, queda un largo camino por recorrer! ¿O no, estimado lector?

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