Es México, wey, capta
Es México, wey, capta. Es la frase que el llamado LordAudi le dice al policía bancario que trata de evitar que se suba a su coche para escapar. Es México, wey, es México. Esa frase dice muchísimas cosas, que no son nada halagadoras para el país en que nos tocó nacer, ...
Es México, wey, capta. Es la frase que el llamado LordAudi le dice al policía bancario que trata de evitar que se suba a su coche para escapar. Es México, wey, es México.
Esa frase dice muchísimas cosas, que no son nada halagadoras para el país en que nos tocó nacer, el que nos da la nacionalidad.
El video ha causado indignación en quien lo ve. A cada lugar que voy, sale a relucir el tema. En una fiesta infantil que fui, los papás, reunidos en una mesa, discutíamos el asunto. Una mamá me dijo que ella era maestra en una prepa de paga (de mucha paga). “Así son muchos”, me dijo, “eso es lo peor, que tienen esa idea de México. Han llegado a sobornarme sin tapujos. ¿Cuánto cuesta que me cambie la calificación, ‘pobresora’? Creen que en México todo se puede hacer”.
¿Y cómo negarlo?
No por nada México tiene fama de corrupto, que todo está mal hecho, que los mexicanos somos unos huevones, flojos, que no queremos trabajar. Machos, irrespetuosos con la mujer, homofóbicos.
¿Y si mejor dejamos de ser mexicanos?
Recuerdo que hace muchísimos años estuve en una plática que dio el francés Jean Giraud, mejor conocido como Moebius, creador de cómics impresionantes que influenciaron a muchos dibujantes y cineastas. Jean Giraud nos hablaba en español, pues en su juventud vivió en México varios años y donde lo aprendió. La plática era sobre su trabajo, sobre su estilo de dibujar. Sobre Jodorowsky y tantas otras cosas que nosotros, un público de jóvenes, estábamos ávidos por escuchar. Al terminar la conferencia pasamos a la sección de preguntas y respuestas, en la que uno de los que levantó la mano quiso saber qué podríamos hacer los mexicanos para tener un movimiento más fuerte de cómic. El muchacho explicaba que había varios dibujantes y creadores, y una gran tradición, pero que algo faltaba: ¿qué consejo nos daría usted?
Jean Giraud fue al grano y dijo: “para hacer un movimiento de cómic tienen que hacer, básicamente, dos cosas. Una de ellas es trabajar mucho, no sólo un rato, no sólo de vez en cuando, sino diario, varias horas. Dibujar todo el tiempo. Dibujar y dibujar, escribir. Hacer un cómic. Hacer más. La segunda es juntarse, un grupo de dibujantes y escritores de guiones, crear lazos y juntar fuerzas, hacerse poderosos, la unión hace la fuerza”.
“Pero no lo van a hacer”, dijo Moebius, tirando nuestro entusiasmo al suelo. “Viví muchos años aquí en México como para darme cuenta de cómo es el mexicano promedio: muy flojo, no quiere trabajar, quiere que todo se le dé fácil. Y la otra es que jamás se apoyan unos a otros. Siempre están metiéndose el pie. Así son ustedes, los mexicanos”.
Mi primera reacción fue de enojo. ¿Cómo se atreve a decirnos eso? ¡Nos está insultando! Los franceses también tienen cola que les pisen. Luego, pasados los días, me fui dando cuenta de que tenía razón. Tal vez generalizar está mal, no todos los mexicanos somos así, pensé, pero ¿qué parte de eso tengo yo? ¿Puedo decir que no soy un flojo y que hago equipo?
Era mediados de la década de los 90, ya estaba yo con mi grupo en pleno auge. Y aunque parte del discurso de Café Tacvba era la mexicanidad, en ese momento sentí que si ésta me estorbaba, si ser mexicano significa ser corrupto, flojo e individualista, además de alcohólico, macho, mujeriego y despilfarrador, era mejor dejar de ser mexicano. No irse del país ni cambiar de nacionalidad, sino algo más profundo.
Quiero hacer las cosas bien, sea yo mexicano, ciudadano del mundo o un simple ser humano, pero a veces no lo logro. Perdón. Siento que hay un LordAudi dentro de mí que quiero erradicar, pero no se deja matar.
Es muy fácil odiar al LordAudi, pero ¿cuántos de nosotros no pensamos lo mismo a veces, en mayor o menor medida: es México, wey, capta?
