Paralamas
No conozco muy bien la música de Os Paralamas do Sucesso, pero me caen bien. Me dan ganas de adentrarme en su música, estudiar cada uno de sus discos. Aunque debo admitir que hay grupos que, si no los viviste en su momento, resulta difícil entrarles después. Espero que ...
No conozco muy bien la música de Os Paralamas do Sucesso, pero me caen bien. Me dan ganas de adentrarme en su música, estudiar cada uno de sus discos. Aunque debo admitir que hay grupos que, si no los viviste en su momento, resulta difícil entrarles después. Espero que no sea el caso de este grupo brasileiro que inició en la década de los años ochenta y que ahora es considerado un clásico del rock de su país.
Nos acabamos de encontrar con ellos en Buenos Aires. Los dos grupos, Tacvba y Paralamas, fuimos de los muchos invitados que tuvo el gobierno de Argentina para celebrar El Día de la Patria con un concierto gratuito.
Entre los artistas que tocamos también estuvo Fito Páez y Silvio Rodríguez.
Quique y yo fuimos a saludar a los Paralamas a su hotel, que estaba justo a un lado del de nosotros. Quique sabía que estaban ahí, pues un amigo periodista le había dicho que los estaría entrevistando. Mi hermano aprovechó para saludarlos y regalarles nuestro último disco, El Objeto, y algunos de los que él ha producido (el Bella Época de Torreblanca y Errante de Liber Terán).
Sólo estaba uno de los integrantes de Paralamas, el baterista, Joao Barone, quien nos recibió muy bien.
Estoy seguro que tampoco los Paralamas conocen la música de Café Tacvba, pero no dudo que les caemos bien.
Más tarde, en backstage, pudimos saludar a toda la banda. Ellos tocaban antes que nosotros, así que nuestros camerinos estaban pegados.
Saludamos a su cantante y guitarrista Herbert Vianna, que desde su trágico accidente aéreo está en silla de ruedas y a Bi Ribeiro, el bajista. Traen muchos músicos invitados que, al parecer, los acompañan desde hace años.
Al momento de tomarnos la foto del recuerdo todos comenzamos a comentar las veces que en el pasado nos habíamos visto, los momentos en que nuestras bandas habían coincidido.
La primera vez fue en 1992, en aquel concierto organizado por la gente de La Última Carcajada de la Cumbancha (LUCC), en donde el cartel era de ensueño: Negu Gorriak, Fabulosos Cadillacs, Os Paralamas, un grupo italiano que se llamaba Lift Fiba, otro angelino llamado Horny Toad y nosotros, Café Tacvba. La idea del concierto era reunir en un mismo cartel, en un mismo evento, a grupos de distintas nacionalidades y diversas tendencias musicales. Tocamos en el Palacio de los Deportes y en la ciudad de Saltillo. ROLA 92 se llamaba el festival. Que el nombre tuviera incluido el año significaba que había planes de que esto sucediera muchas veces más, año con año, pero la gente no asistió. O al menos no hubo tanto público como se esperaba. Tal vez estaba adelantado a su tiempo.
Muchos de los músicos que participamos en ese evento hemos comentado que, de haberse llevado a cabo años después, con el mismo cartel, el concierto hubiera sido un éxito total (hace poco me enteré que Fermín Gurumuza había dicho algo parecido).
Ése era el momento para que los Paralamas pudiesen mostrar su música ante el público mexicano y ganar adeptos, pero no pasó.
Años después, en 1997, fuimos invitados por MTV a Porto Alegre, Brasil, para un festival similar. Un concierto que reunía bandas de toda Latinoamérica. La idea era que el canal de música (en ese entonces sí se preocupaban por pasar videos de bandas de rock) deseaba crear nexos entre los grupos de todo el continente.
Brasil, aunque está en América, parece que estuviera muy muy lejos, y no rodeado de países de habla hispana.
Así que en ese concierto estuvimos Los Tres de Chile, Illya Kuryaki and the Valderramas de Argentina, Café Tacvba de México y como anfitriones Os Paralamas do Sucesso.
Quienes lo pasamos mejor fuimos los músicos de estas bandas conviviendo entre nosotros, porque la verdad es que mucho público no hubo. Ese mismo día, a esa misma hora, en el estadio que estaba pegado a donde nosotros nos estábamos presentando, el equipo local de futbol estaba jugando un partido muy importante. Hay prioridades, y supongo que para un brasileiro está primero el futbol que grupos que cantan en español.
Me dio gusto ver a Paralamas en Buenos Aires, saber que están juntos a pesar de todas las cosas que han vivido (¿será que están juntos gracias a esas cosas que han vivido?). También me dio gusto que ahora no faltó público: la Plaza de Mayo estaba a reventar.
Escucharé su música, y espero que con ello me acerque a ese país, Brasil, que debido al idioma, parece estar en otro continente.
