México, al revisar el T-MEC, debe exigir la desaparición de la Sección 232 o, por lo menos, la máxima reducción de sus aranceles. La 232 es una disposición a favor del presidente Trump, donde puede imponer cualquier tipo de arancel en favor de la seguridad nacional. Es una disposición arancelaria con gran discrecionalidad que al sector automotriz mexicano le origina una incertidumbre total.
Actualmente, la 232 impone aranceles de 25% a las exportaciones mexicanas dirigidas al mercado de Estados Unidos. El arancel de 25% a las exportaciones mexicanas automotrices logra reducirse por el contenido estadunidense del vehículo. Se revisa caso por caso, lo cual lo hace un galimatías para producir y exportar.
TIEMPOS DE PRODUCCIÓN NO PUEDEN DEPENDER DE DISCRECIONALIDAD
La industria armadora mexicana ha solicitado a la Secretaría de Economía, a cargo de Marcelo Ebrard, buscar reducir al máximo los aranceles de la Sección 232, por ser discrecionales, que no permiten planear la producción y comercialización de un vehículo. Para lanzar un vehículo al mercado, primero se diseña, se le crea toda la ingeniería, se hacen alianzas, se tienen a los proveedores y, después, se necesitan dos procesos de lanzamiento del vehículo con sus distintas versiones En total, son alrededor de 10 años. Esta industria, con esos tiempos, no puede depender de la voluntad del presidente Trump para cambiar en cualquier momento el arancel. Se necesita certeza a largo plazo.
CUMPLIR REGLA DE ORIGEN Y SALARIOS, LA CLAVE
El argumento de la industria mexicana, reunida en la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), a cargo de Rogelio Garza, y del propio Marcelo Ebrard, expuesto a la Casa Blanca, es interesante: la industria mexicana que cumpla con la regla de origen regional de 75% de contenido del vehículo, más el candado de producir sólo con proveedores que paguen a 16 dólares la hora, entonces pueda seguir importando una cantidad básica de componentes, por ejemplo, de Asia. El problema para el equipo de Donald Trump es que no quieren nada proveniente de Asia y menos de China.
GM: BUEN EJEMPLO DE CONTENIDO REGIONAL Y SALARIOS
Un buen ejemplo es General Motors. Acaba de anunciar una inversión para México de mil millones de dólares, con los cuales sustituirá importaciones asiáticas y ensamblará localmente; en México, dos modelos: Chevrolet Groove y Chevrolet Aveo (por cierto, el auto que le gustaba a la presidenta Claudia Sheinbaum). General Motors, dirigida por Paco Garza, está sustituyendo las importaciones asiáticas. Produciría con gran contenido nacional y de 75% regional. Con salarios mayores a los 16 dólares la hora. Utilizando acero y aluminio de la región. Cumple con todas las normas de contenido del T-MEC. ¿Entonces por qué no permitirle importar ciertos contenidos electrónicos de China, que sólo representaría 4% del vehículo?
IMPORTACIONES ASIÁTICAS DE 4%, ESENCIALES; NO LAS PRODUCE EU
El equipo de Trump busca algo casi imposible, producir los chips en Estados Unidos y que México los importe. Esto le tomará años a EU. No los tiene. Entonces ¿por qué no, mientras la Unión Americana desarrolla su industria de chips, permitir a las empresas que cumplan con todos los requerimientos del T-MEC, importar de manera pequeña los componentes electrónicos esenciales para los vehículos? Al fin y al cabo, se cumpliría con el contenido regional de 75%, se sustituirán importaciones asiáticas y se cumpliría con el salario de 16 dólares la hora. Y sólo se importaría de otra región un pequeño porcentaje del vehículo, que, en este caso, al ser electrónico, es esencial para el tablero y funcionamiento de la unidad. Y que, por cierto, Estados Unidos no produce.
Se debe disminuir al máximo la incertidumbre originada por la 232 en la revisión del T-MEC.
BANXICO DARÁ LIQUIDEZ, NO FINANCIARÁ AL GOBIERNO
El Banco de México comprará valores gubernamentales, en particular cetes de cupón cero y Bondes F, pero lo hará en el mercado secundario. Esto hace toda la diferencia. El banco central, gobernado por Victoria Rodríguez Ceja, ordenará la liquidez del mercado, pero no financiará al gobierno en sus bonos primarios. Está bien, la nueva normatividad le permitirá dar liquidez y ordenar el mercado. Está muy lejos de financiar al gobierno con sus bonos cuando sean emitidos. Más bien el banco central hará lo suyo, en el mercado secundario, a través de bancos, casas de bolsa, siefores y sociedades de inversión.
