Se retira Losada y entra Meade; aviación, corrigen y da frutos

José Yuste

José Yuste

Activo empresarial

El viernes, el Grupo Gigante dio a conocer cambios importantes en su estructura de gobierno: Ángel Losada, después de décadas, deja la presidencia del Consejo de Administración y en su lugar entra José Antonio Meade, exsecretario de Hacienda y excandidato presidencial.

LOSADA, PRESIDENTE EMÉRITO, DEL RETAIL AL INMOBILIARIO

Ángel Losada seguirá siendo presidente emérito del Consejo de Administración. Se retira estando en buenas condiciones de salud, y más bien lo hace para dedicarse a actividades que ha dejado pasar por el día a día del trabajo. Ángel hasta ha pensado en un libro. Pero eso lo sabremos después. Lo cierto: deja un buen legado.

Losada tuvo la cualidad de saber vender cuando le compraban. Vendió las famosas tiendas Gigante a Soriana, y Soriana, de la familia Martín Bringas, creció donde quería crecer, en el retail. 

Y ahí es cuando nació el negocio inmobiliario de Grupo Gigante. El grupo se quedó con los terrenos de las tiendas y mantiene un negocio inmobiliario para distintos desarrollos, como precisamente fue Miyana, en Polanco, donde ahora están inaugurando un hotel Presidente.

Hoy en día, el grupo se ha expandido. Ha querido fortalecerse en restaurantes con las cafeterías que acompañaban sus tiendas comerciales, los Toks (siempre que había un Gigante había un Toks) y con la compra de los restaurantes California.

Con Panda Express. Ya trajeron Shake Shack. Adquirieron El Farolito y se fortalecieron con dos negocios, Office Depot y ni se diga con Petco, con la nueva tendencia a favor de las mascotas.

MEADE, EL REDISEÑO DE HACIENDA AL MUNDO EMPRESARIAL

Ángel Losada deja Gigante generando valor. Y la batuta la recibe José Antonio Meade, quien se ha rediseñado totalmente. De haber sido cinco veces secretario de Estado, ha entendido el mundo de los negocios y las finanzas.

Meade ya era presidente del Consejo de Administración del Banco HSBC, dirigido por Jorge Arce, quien, por cierto, tiene a su cargo la dirección de América Latina.

Pero como la presidencia del consejo de HSBC no es ejecutiva, Meade perfectamente pudo tomar otra presidencia de consejo, la de Gigante.

Meade no operará, pero sí verá números, opinará y, como suele hacerlo, tendrá un buen enfoque de tendencias y de generación de valor.

Como secretario de Hacienda, en dos ocasiones Meade dejó finanzas públicas sanas. Pero también tuvo otras carteras, desde la cancillería hasta Desarrollo Social y Energía. Y cuando perdió las elecciones presidenciales decidió quedarse a vivir en México. Y ahora da un giro interesante en su carrera, donde muestra un rediseño total de las finanzas públicas a la parte empresarial.

AVIACIÓN, CORRIGEN Y LOGRAN ABRIR AVIACIÓN A EU

En aviación, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que enmendar la heredada mala relación aérea con Estados Unidos. En el sexenio pasado se restringieron los vuelos (slots) a las aerolíneas estadunidenses desde el AICM. Y no sólo eso. A las aerolíneas estadunidenses de carga se les obligó a irse al AIFA, para darle fuerza al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, que era la obra de AMLO.

Esto fue suficiente para que, dos años después, la Federal Aviation Administration pusiera en jaque a la aviación mexicana: impidiendo más vuelos hacia Estados Unidos y limitando los existentes al AICM y, sobre todo, al AIFA.

Este capítulo quedó atrás la semana pasada. Jesús Esteva, secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, regresó horarios de vuelos a las aerolíneas estadunidenses en el aeropuerto capitalino. Platicó con la FAA y flexibilizó las políticas con el Aeropuerto Felipe Ángeles. Y logró que la FAA permita tener, otra vez, más vuelos hacia Estados Unidos. Tania Carro, subsecretaria de Comunicaciones, nos explicaba que el tránsito aéreo con EU es de más de 40 millones de pasajeros al año. El tránsito bilateral es muy grande.

Y ahora lo que viene es impulsar la aviación mexicana, que ha estado volando bajo. Habrá una nueva Ley General de Aeropuertos y una nueva Ley General de Aviación Civil. Por fin, el sector aéreo parece recobrar una política sectorial.