Son más de 140 millones de teléfonos móviles en México. Y apenas 61 millones se han registrado en el padrón que vincula la identidad del dueño del teléfono con el móvil. Faltan 80 millones de personas de registrarse y, obviamente, no lo podrán hacer en ocho días que vence el plazo.
Se tuvieron seis largos meses para levantar el padrón, pero sin mucha difusión.
Va a ser indispensable una prórroga, sobre todo porque quienes faltan de registrarse son, sobre todo, de prepago, donde se encuentra la población de menores ingresos.
La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, presidida por Norma Solano, ha buscado apoyo en las compañías telefónicas, como Telcel y AT&T, las cuales han enviado a sus clientes mensajes para que vinculen su línea con su identidad.
También se ha recurrido a tiendas como los Oxxo, donde se encuentran formatos en código QR para vincular, en línea, el teléfono con la identidad del usuario.
Pero no habrá manera de lograr que los 80 millones de personas vinculen su teléfono móvil con su identidad en menos de ocho días.
Será inevitable una prórroga.
La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que vería el caso esta misma semana, seguramente el jueves.
Si no te das de alta en el padrón, entonces tu teléfono dejará de funcionar. Sólo estará disponible para llamadas de emergencia.
Supuestamente el padrón es para evitar extorsiones de teléfonos desconocidos. Pero bien se sabe que las extorsiones telefónicas, en su mayoría, proviene de las cárceles. ¿No hubiera sido preferible tener un mejor control de las llamadas que salen de las prisiones? Como sea, la prórroga parece inminente. Es la tercera ocasión que se trata de crear un padrón de telefonía móvil. La CRT ha asegurado que el nuevo padrón no servirá para vender bases de datos, como ha resultado otras veces, pues serán las mismas compañìas de telefonía privadas las que resguarden la información de sus clientes.
MEMORÁNDUM DE PEMEX CON PETROBRAS
Hoy se firma en el edificio del Senado de Río de Janeiro el Memorándum de Entendimiento entre Pemex y Petrobras. Lo firman el director de Pemex, Juan Carlos Carpio, y la directora de Petrobras, Magda Chambriard. El Memorándum forma parte de la agenda revisada entre la presidenta Sheinbaum y el presidente brasileño, Lula da Silva. Y no suena mal.
Hay tres aspectos donde Petrobras puede apoyar a Pemex. Uno, en aguas profundas, donde la petrolera brasileña es especialista. Dos, en explotar pozos maduros, que a Pemex hoy en día le sobran. Y, tres, en otros biocombustibles, donde Pemex va más que atrasado.
Pemex y Petrobras, además, pueden realizar proyectos mixtos donde más van atrasados, en refinación y gas. Como sea, el acuerdo suena interesante.
Éste podría ir más allá de la exploración y producción. Las dos son empresas estatales que necesitan ser más productivas.
GREENSPAN, EL MANEJO DE EXPECTATIVAS
Alan Greenspan muere a los 100 años de edad. Tomó las riendas de la Reserva Federal a los 61 años, surcando entre republicanos (Reagan y Bush) y llegando con los demócratas (Bill Clinton). Lograba leer los mercados, pero, sobre todo, lograba manejar las expectativas como nadie: sus discursos crípticos iban cargados de mensajes que los mercados trataban de descifrar. Y, al final, alcanzó el objetivo de bajar la inflación a 2% anual y llevar la economía estadunidense a un crecimiento mayor a 3 por ciento. Por eso, Bill Clinton, siendo demócrata, lo tuvo, sin problema alguno, como banquero central autónomo.
Greenspan fue famoso por su frase “exuberancia irracional”, refiriéndose a los momentos especulativos del mercado. Lo dijo el 5 de diciembre de 1996 y de inmediato los mercados se corrigieron con bajas en Asia, Europa y Nueva York. Ésa era la magia de Greenspan: el manejo de expectativas sobre el mercado.
Era enemigo de sobrerregular el sector financiero.
Sin embargo, cuando vino el atentado a las Torres Gemelas, en 2001, Greenspan se animó a bajar la tasa de interés hasta 1% para evitar una recesión económica, pero de ahí se gestó el problema de los créditos subprime, que más tarde harían detonar la crisis de 2007.
Greenspan fue un banquero central de mito, que movía los mercados y las expectativas.
