Señoras y señores, el futbol mexicano llegó al Senado. Los equipos de la Liga de Expansión, sus jugadores, equipo técnico, aficionados y, ahora, algunos legisladores están cuestionando abiertamente una de las decisiones más polémicas e injustas de los últimos años, la desaparición del ascenso y descenso.
El lunes pasado se abrió el debate en el Senado con el tema “Fuera de lugar: ¿por qué es injusto cancelar el ascenso y el descenso en el fútbol?”. El senador Clemente Castañeda anunció una iniciativa para reformar la Ley General de Cultura Física y Deporte y establecer que, cuando existan dos o más divisiones profesionales dentro de una misma estructura competitiva, debe haber ascenso y descenso basado en el mérito deportivo.
Mientras en el Senado se discutía el futuro del futbol mexicano, hubo dos grandes ausencias; Mikel Arriola, comisionado presidente de la Federación Mexicana de Futbol, y Francisco Iturbide, presidente de la Liga MX, quienes habían sido invitados y, por alguna extraña razón, no acudieron.
Pero hubo alguien que sí estuvo, un protagonista inesperado, Roberto Galán, portero español del Atlético Morelia. Un futbolista de 22 años que llegó a México con la ilusión de pelear por el ascenso y que terminó encontrándose con una realidad absurda.
Galán contó que eligió venir a Morelia sabiendo que el ascenso y descenso volverían, que su suspensión era temporal. Cuando descubrió que sería una medida definitiva, fue “un golpe en el estómago” y decidió hablar.
No es un futbolista consagrado, no juega en la Liga MX. Ni siquiera había debutado con Morelia hasta las primeras jornadas del torneo. Por eso resulta tan importante que haya sido él quien se sentara frente a los legisladores y dijera lo que muchos futbolistas mexicanos no se atreven a decir públicamente.
Galán aseguró que jugadores de la Liga MX tienen miedo de hablar por posibles consecuencias laborales y explicó que algunos futbolistas de Expansión fueron sancionados después de protestar.
Morelia, Cancún, Leones Negros, Correcaminos, Dorados y otros clubes han estado protestando y sus jugadores llegaron a manifestarse dentro de la cancha. No están pidiendo un regalo o un capricho, están luchando por restablecer el mérito deportivo y por la justicia dentro del futbol.
En 2020, durante la pandemia, se suspendió el ascenso y descenso con el pretexto de proteger la economía de los clubes. Se presentó como una medida temporal con una duración de seis años. Llegó 2026 y, en lugar de regresar al modelo anterior, la Liga MX publicó un nuevo reglamento que eliminó definitivamente el ascenso y descenso.
Esta decisión fue promovida por los dueños de los clubes para cuidar sus inversiones y fortalecer económicamente a sus equipos. La Liga MX ha dicho que la Expansión no tiene la estabilidad financiera que se necesita para estar en primera división.
Con estas reglas el dinero vale más que el mérito deportivo. Los clubes que ya están en Primera tienen garantizada su permanencia y los que están abajo no pueden llegar aunque ganen, entonces hablamos de un grupo privado con privilegios y las puertas cerradas.
También desapareció la Copa MX, un torneo que permitía a clubes de categorías inferiores enfrentarse a equipos de Primera y llevar grandes partidos a ciudades que no tienen futbol de alto nivel. El senador Mauricio Vila recordó que esa competencia generaba exposición para jóvenes talentos e ingresos para los clubes de Expansión.
Eso sí, el futbol mexicano se apuntó para multiplicar los partidos contra la MLS. Para enfrentar al futbol estadunidense siempre hay tiempo, dinero, televisión y patrocinadores. Para enfrentar a los clubes mexicanos, de ligas inferiores, y permitirles competir por llegar a Primera, NO.
A los senadores hay que recordarles que el futbol mexicano lo maneja, desde hace 60 años, la empresa televisiva que decide todo lo referente a este deporte. Conozco perfectamente cómo se maquinó el asunto del ascenso y descenso…
El futbol mexicano no va a mejorar ni ganar prestigio y menos credibilidad mientras tenga bloqueado el crecimiento deportivo. Tampoco puede haber desarrollo cuando un futbolista español de 22 años, como Roberto Galán, tiene que viajar a la Ciudad de México, al Senado, para defender al futbol mexicano.
Galán quizá no tenga la fama de un jugador de Selección, pero tuvo algo que muchos con más nombre no tuvieron: el valor de hablar.
El Senado puede legislar, los empresarios pueden defender sus inversiones y la FMF puede apoyar su modelo, pero existe una regla elemental en el deporte: Si ganas, debes poder subir; si pierdes, debes bajar.
Porque cuando el resultado deja de decidir quién merece estar arriba, el futbol deja de ser un juego limpio.
