Señoras y señores, la Federación Mexicana de Futbol presentó, el 20 de agosto, un nuevo modelo deportivo que comenzará a implementarse de manera gradual el próximo año. La estructura coloca a la Liga de Expansión MX como la cabeza de una pirámide integrada por Liga Premier, Liga TDP (Tercera División Profesional) y Sector Amateur.
La Liga MX queda fuera de la pirámide, convenientemente colocada en un nivel aparte: sin ascenso que la amenace ni descenso que la ponga en riesgo. La conexión con el resto del futbol mexicano queda reducida a copas, filiales, inversión y desarrollo de talento. Para explicarlo mejor: dejan la puerta entreabierta, pero el seguro puesto desde dentro.
Francisco Iturbide, presidente de la Liga MX, dejó claro el nuevo sistema: no basta con ganar en la cancha para llegar a Primera División. Por decisión de los dueños, los clubes deberán cumplir con una serie de requisitos para tener siquiera la posibilidad de entrar a la Liga MX, tomando como ejemplo el caso del Atlante.
Dejaron una esperanza, pero con condiciones: cuando se centralicen los derechos de televisión, en 2028, volverán a “analizar” el ascenso, pero no prometen recuperarlo. En otras palabras: el futbol tendrá que esperar mucho tiempo para volver a decidir en la cancha quién merece estar arriba. Los dueños prefieren decidir quién sube desde el escritorio.
El ascenso del Atlante resume a la perfección al nuevo futbol mexicano: ya no se trata de ganar para subir, sino de tener las “condiciones” para entrar. Los Potros regresaron a la Liga MX tras adquirir el certificado de afiliación del Mazatlán. No obtuvieron su lugar en Primera ganando en la cancha; lo consiguieron en el escritorio y con dinero, cumpliendo los requisitos para comprar una plaza existente.
En el nuevo modelo, el mérito deportivo deja de ser suficiente. Puedes ser campeón y seguir abajo; puedes no ganar el ascenso, pero tener el capital y la estructura para comprar una entrada.
Iturbide señaló que los clubes de Expansión no tienen el dinero ni la infraestructura para competir en Liga MX. El problema, entonces, no está en la cancha, sino en la cartera. La FMF dice que no hay condiciones para ascender, pero la verdad es que si no tienes una fuerte inversión para jugar entre los grandes, por mucho que ganes en el campo, la puerta seguirá cerrada.
El futbol mexicano presume una pirámide, pero, a la hora de subir, el talento y los resultados pesan menos que el dinero. La Federación está vendiendo el proyecto como una reforma deportiva.
Me surge una pregunta: ¿puede una competencia mantener su máximo nivel si el premio deportivo más importante está bloqueado? En cualquier sistema de ascenso y descenso existen dos incentivos: si se está en la parte de arriba de la tabla: SUBIR; si se está en la parte baja: EVITAR DESCENDER. Esto es lo que genera presión competitiva.
Otra pregunta incómoda es: ¿los requisitos que está pidiendo la FMF para estar en Primera División son una licencia para ascender o una barrera? Porque lo que en realidad se ve es una diferencia abismal entre dos afirmaciones:
1) El campeón asciende al cumplir objetivos. Lo cual implica un mérito deportivo.
2) Quien tenga las posibilidades económicas para comprar una plaza asciende. Lo cual se refiere a un mérito financiero.
Yéndonos unos años atrás, entenderemos que la eliminación del ascenso no era una decisión pacífica dentro del futbol mexicano. En septiembre del 2025, el TAS rechazó la apelación presentada por seis clubes mexicanos de Segunda División que buscaban la reinstalación inmediata del ascenso y descenso. Los clubes reclamaban que se restituyera el sistema deportivo y que los requisitos para ascender no fueran utilizados como obstáculos injustificados.
Los beneficiados con todo este asunto son los 18 clubes de la Liga MX que mantienen sus plazas y eliminan el riesgo de descenso. Los propietarios podrán invertir con mayor confianza porque no existe la posibilidad de perder la categoría por resultados deportivos.
El perjudicado ante esta decisión es el mérito deportivo. Afecta directamente a futbolistas, instituciones y aficiones que sueñan con competir en la liga mayor.
La FMF defiende un proyecto contradictorio: por un lado quiere más oportunidades para jugadores y clubes, pero por el otro restringe la principal oportunidad competitiva para un club de Expansión: ascender por mérito deportivo. Ganar ya no alcanza…
