En la fecha límite establecida por la ley, Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público, presentó ante el Congreso el Paquete Económico para 2027. Mexicanos Primero analizó el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 en materia educativa. Sin estridencias, el documento plantea dos ideas centrales. Primero, aunque el presupuesto total aumenta en términos reales, respecto al año en curso, ese incremento no basta para mejorar la educación. El gobierno de Claudia Sheinbaum se queda corto. Segundo, importa no sólo cuánto se invierte, sino también dónde, con qué instrumentos y en qué condiciones se aplican los recursos.
Los analistas de MP hicieron un examen detallado, sustentado en cifras y comparaciones. Aunque el PPEF 2027 aumenta, su composición revela una fuerte concentración en becas, nómina y gasto administrativo; en contraste, escasa inversión en formación docente e infraestructura. Sobresale un incremento sin explicación en el proyecto: los recursos para Actividades de apoyo administrativo (M001) pasan de 5.2 mil millones de pesos en 2026 a 27.1 mil millones en 2027, un aumento real de 418.1 por ciento. El PPEF no especifica en qué conceptos se aplicarán ni ofrece criterios para el seguimiento del gasto.
Estas son las cifras principales: la inversión federal por estudiante sería de 35,286 pesos en educación básica, un aumento real de 7.7 % y de 29,770 pesos en educación media, un aumento de 1.8 por ciento. MP señala que estos montos están lejos del promedio de la OCDE, que oscila entre 12,000 y 13,000 dólares por estudiante. En educación básica, 82.9% del Ramo 11 se destina a la Beca Rita Cetina; en media superior, las becas Elisa Acuña y Benito Juárez concentran 29.5 por ciento. Sin embargo, el presupuesto para becas disminuye un poco respecto de 2026. La Escuela es Nuestra baja a 20 mil millones de pesos, una reducción real de 26.0 por ciento: 12.5% en básica y 49.5% en media superior. Además, sólo 17 de las 33 estrategias del Programa Sectorial de Educación cuentan con programas de recursos identificables y cerca de 98% del gasto se concentra en tres de sus seis objetivos.
Un rubro estratégico queda relegado: la actualización del magisterio. Se prevén alrededor de 95.7 millones de pesos para educación básica y 25.7 millones para media. Esto equivale a 90.7 pesos por docente de básica al año y 80.6 pesos en media. En educación básica, la inversión por maestro disminuye 4.7% en términos reales; en educación media superior permanece casi sin cambios. La infraestructura enfrenta un rezago similar. No existe un diagnóstico nacional actualizado, pero una estimación de MP calculó que se requieren 52 mil millones de pesos para dotar de servicios básicos a los planteles con carencias. La reducción de recursos para La Escuela es Nuestra resulta significativa.
El presupuesto educativo consolidado para 2027 crece 6.8% respecto de 2026 y 11.8% respecto de 2024. Equivale a 16.9% del gasto federal programable y al 3.2% del PIB. Esta proporción, sin embargo, está muy por debajo del mínimo del 8% del PIB que establece la Ley General de Educación para el gasto del Estado en educación.
Con todo y el incremento, no hay mucho de qué alegrarse. Exámenes independientes han demostrado que, a pesar de la opacidad y desvíos, la Escuela es Nuestra destinaba recursos a mejorar la infraestructura. Hoy va para abajo en un país donde cerca de 40 mil escuelas no tienen baño; más de 40% no están conectadas a internet y presentan penurias en puertas, ventanas e incluso techos. La mayoría de esas escuelas es para pobres.
O sea, la ley no cuenta y “primero los pobres” es un recurso de oratoria. En Palacio Nacional y en la SEP hablan mucho de la dignificación del magisterio, pero reducen los fondos para su formación inicial; más aún, para actualizar sus capacidades. El gobierno no destina recursos a donde pone sus arengas.
Agradezco a Mexicanos Primero su labor de análisis. Se percibe que sus investigadores dedicaron muchas horas al estudio y a la crítica. Concluye con una nota de optimismo: “La Cámara de Diputados puede originar cambios”. No la comparto. La mayoría aprobará el PPEF; no variará ni una coma, pienso.
