Señoras y señores, la sorpresiva salida de Cristiano Ronaldo de la concentración portuguesa, después de que Jorge Jesús anunciara que no sería titular ante Dinamarca, destapó una crisis. Cristiano sigue siendo el máximo símbolo de Portugal, pero la selección atraviesa un proceso de transformación en el que su presencia ya no está asegurada.
Ronaldo no ha anunciado su retiro de la selección y la Federación Portuguesa tampoco ha dicho que haya sido apartado definitivamente. Sin embargo, la semana pasada una escena preocupó cuando el máximo goleador en la historia del país abandonó una concentración internacional después de un desencuentro con su entrenador.
Portugal comenzaba una nueva etapa. Tras la salida de Roberto Martínez, Jorge Jesús asumió la dirección del equipo y decidió contar con Cristiano para este nuevo ciclo. El delantero aceptó, a pesar de que meses antes había dicho que el Mundial 2026 había sido su última Copa del Mundo.
El nuevo entrenador y el jugador ya se conocían de su etapa en Al Nassr. Esa relación podía facilitar las cosas, pero también podía ser desfavorable. Jorge Jesús conocía la personalidad de Cristiano, su carácter competitivo, su ego, sus exigencias y su deseo de estar siempre dentro del campo. Si quería construir una nueva selección, tenía que poner límites y que ninguna figura estuviera por encima de las decisiones deportivas.
Portugal ahora cuenta con una generación capaz de asumir responsabilidades que durante muchos años estuvieron concentradas en Cristiano. Bruno Fernandes es uno de los líderes del equipo, Bernardo Silva aporta talento y experiencia, Vitinha es uno de los grandes centrocampistas de la nueva generación, Rúben Dias fortalece la defensa, João Félix es clave en el ataque y Gonçalo Ramos es muy importante en la ofensiva.
Al inicio de la Liga de Naciones, Cristiano participó en la victoria frente a Gales, aunque fue sustituido durante el encuentro. Ya era una señal de que su protagonismo empezaba a depender de las decisiones del nuevo entrenador. Después llegó Dinamarca y Jorge Jesús comunicó que Cristiano Ronaldo no sería titular. Entonces el delantero abandonó la concentración. La Federación confirmó su salida y el propio jugador aseguró que, en su momento, explicaría lo que realmente había sucedido.
Portugal tuvo que jugar sin su capitán y respondió ganándole 4-2 a Dinamarca. Un encuentro en el que Gonçalo Ramos participó en dos goles y marcó uno, Vitinha consiguió su primera anotación con Portugal y João Félix volvió a marcar. Rasmus Højlund celebró uno de sus goles imitando el famoso “Siu” de Ronaldo.
Días después llegó otra prueba. Portugal derrotó 2-1 a Noruega y aseguró su clasificación a los cuartos de final de la Liga de Naciones. Gonçalo Ramos volvió a aparecer marcando el gol de la victoria y João Cancelo también anotó.
Cuatro partidos y cuatro victorias. Portugal avanzó como líder de su grupo y lo hizo sin Cristiano.
Pero Cristiano todavía tiene argumentos para formar parte de la selección. Sus números siguen siendo extraordinarias. Es el máximo goleador histórico del futbol internacional y ya tiene 234 partidos y 146 goles con Portugal.
Ronaldo puede continuar siendo decisivo, pero quizá ya no pueda ser el centro de cada partido. Puede aportar experiencia y liderazgo, pero la nueva selección necesita desarrollar jugadores que no dependan de él.
Cristiano tendrá que aceptar que sigue siendo importante y que no será titular en todos los encuentros. Para un futbolista que durante más de 20 años ha competido con la máxima exigencia, aceptar un papel diferente puede ser una de las pruebas más difíciles de su carrera.
Jorge Jesús tampoco puede manejar esta situación como si estuviera frente a cualquier jugador. Decir que Cristiano es “uno más” es un error. No lo es para Portugal, no lo es para sus aficionados, no lo es para sus compañeros y mucho menos para la historia del futbol.
Portugal no necesita una guerra de egos, necesita estabilidad. El reto será encontrar la manera de que la experiencia de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos pueda convivir con una generación que ya está preparada para asumir el protagonismo.
Cristiano, por su parte, deberá entender que una leyenda no pierde su grandeza cuando deja de ser imprescindible, la verdadera grandeza aparece cuando puede dar un paso atrás sin dejar de ser el líder. Y ése es, quizá, el último partido que Cristiano Ronaldo tendrá que ganar con Portugal: el partido contra el tiempo.
